jueves, 16 de abril de 2026

DEMOCRACIA MILITANTE (XI)

 DEMOCRACIA MILITANTE (XI)



Hay diputados que quieren intimidar más que los leones del Congreso, que usan la violencia verbal y corporal con normalidad, que insultan e intimidad como modo habitual de comunicarse, que amenazan, que mienten, que se expresan con palabras exageradas porque no pueden probar lo que dicen, que se escudan en los malos modos, tonos excesivos y miradas desafiantes. Hay diputados que no quieren que haya diputados, así que embarran la política para ensuciar todo lo que se hace en el Congreso y desprestigiarlo.

El caso es que son modelos de hombres españoles, y mucho españoles, a quienes la democracia les viene grande, no saben qué hacer con los derechos, y mucho menos, con las obligaciones; no han recibido nunca una clase de ética mínima ni nadie les ha educado en los valores básicos de las sociedades democráticas. 

Desde que la ultraderecha consigue votos y habita las instituciones democráticas el nivel de respeto ha bajado al subsuelo, la dignidad está siendo pisoteada día sí y día también, y el debate parlamentario, las ideas y propuestas partidistas están desapareciendo.

El PP depende de una panda de matones sin escrúpulos que se les está subiendo a la chepa para ahogarlo y decir que se ha muerto.

Pero hay Leyes y tienen que usarse también para frenar a la antipolítica y sus modos abusones, que deben usarse para frenar comportamientos chulescos y barriobajeros por muy trajeados que vayan vestidos los violentos, por muy modositas que parezcan las violentas.

En DEMOCRACIA saltarse las normas tiene un coste, porque no hacerlo es acabar con ella. ¿O es que si no se condena y castiga el comportamiento de Vox está garantizado el orden constitucional?

Quienes corrompen la democracia no son demócratas y tienen que se expulsados de las instituciones. Además deben recibir un castigo acorde a su daño para ser ejemplar y evitar que cunda el ejemplo. Esto es precisamente lo más peligroso, que se pueda imitar como ya se hace en otros parlamentos regionales o actos institucionales.

Los modos matonistas se difunden por las redes y los jóvenes los copian en cualquier contexto, ya sea en la calle, en establecimientos públicos o en las clases (colegios, institutos y universidades). Los hay que tienen micrófonos y coches, que graban sin permiso, que persiguen e intimidan, que impiden trabajar a la prensa, que manipulan todo lo que tocan.

Espero que el espectáculo violento de estos días protagonizado por Vox y el silencio del PP tenga consecuencias a la altura de la gravedad de los hechos. 

La DEMOCRACIA se milita siempre, si se deja de atender un momento es asaltada por el fascismo, o sea, la fuerza bruta. No lo consintamos, a la mínima hay que actuar. Urge.

domingo, 12 de abril de 2026

EN UN LUGAR DE LA MANCHA

 DE CUYO NOMBRE NO QUIERO ACORDARME...


Esta frase cervantina explica bien cómo me siento cuando compruebo que en mi pueblo, el PP y el PSOE, cierran cines y ponen banderas. Tal vez el autor de Don Quijote sentía tanta vergüenza como yo del pueblo al que alude en su universal obra maestra.

No puedo creer que una población de más de 6.000 habitantes haya accedido a gastar x euros en poner un palo y una tela en el centro del pueblo, precisamente ahora, que tanta polarización supone la dichosa banderita y tantas enemistades procura, de hecho es lo único que hace porque no da pan ni vino, no da seguridad ni educación, solo genera diferencias en lugar de concitar igualdades y convivencia pacífica.

Hace unos años, cuando el PP lanzó la idea de poner banderas de España en los balcones y ventanas, me visitó mi madre en la ciudad que habito. En mi barrio hay muchas ventanas y balcones y algunas de ellas siguieron el mandato de la derecha como una muestra de oposición al gobierno. Mi madre se escandalizó, me preguntaba por qué lo hacían si todos somos españoles, si todos vivimos en un mismo país. Le asustaba que se empezara a marcar a la gente, aunque fuera  la propia gente quien se marcaba con una tela, las personas vecinas que se querían diferenciar de las personas vecinas. No entendía nada y le asustaba. A mi me transmitió la preocupación de que la gente empiece a distinguirse, a separarse entre sí porque eso solo conduce a la enemistad, al odio y la violencia, antes o después.

Si viviera mi madre y viera su pueblo con la bandera de España enorme, en plena rotonda del Pozo de la Aldea se echaría las manos a la cabeza y diría por qué, por qué aquí, en casa, es que no tenemos bastante ya con los problemas diarios, con lo deprisa que van los coches, los baches en las calles, las aceras rotas, la suciedad que se mete a las casas, los ruidos gratuitos de las motos...por qué, desde su Ayuntamiento, se provoca al pueblo para que se enfrenten entre vecinos, familiares...otra vez.

Todos somos españoles, en mi pueblo como en el resto del país, y los que no lo son viven entre nosotros porque quieren, porque los necesitamos o porque nos visitan.

Los pueblos son únicos por su folclore, sus costumbres, sus innovaciones, y el mío lo era por ser acogedor. Ahora habrá gente que nos mire mal por haber tomado la decisión de sembrar diferencias y separaciones en lugar de uniones y bienestar compartido.

lunes, 6 de abril de 2026

"CONSERVAR LO INAUGURADO ES UNA ÉTICA" J.J.MILLÁS

 "INAUGURAR ES UN MERO GESTO"

J.J. Millás, El País, 5 de Abril de 2026

Foto: eldiario.es

Como cada domingo en El Semanal de El País, J.J. Millás escribe a propósito de una fotografía. Ayer lo hizo debajo de la foto de la pasarela de Santander que al hundirse se llevó por delante seis vidas. Usa su maestría y agudeza con las palabras para contar un hecho mortal horroroso que nos conmocionó a todos cuando sucedió.

Pero lo que me parece un acierto del escritor es la relación de "mantenimiento" con la política a propósito de la ética. Inaugurar es un mero gesto. Conservar lo inaugurado es una ética. Estas dos frases seguidas contienen toda una declaración de principios políticos que deberían respetarse especialmente con el urbanismo, ya sea en pleno Casco Histórico de cualquier ciudad o pueblo, o en medio del campo junto al mar o en la montaña.

Hace poco he tenido que ir al flamante nuevo Hospital de Cuenca y he comprobado precisamente lo que afirma Millás. Es una construcción faraónica, inaugurada a bombo y platillo, pero sin personal suficiente. ¿De qué sirven los edificios si no resuelven las necesidades para las que fueron construidos?

Emiliano García Page es incapaz de cuidar lo que inaugura. Su administración no contempla el mantenimiento de las infraestructuras, ni siquiera al principio de construirse. Aquí falta ética, pero no "una ética" cualquiera, falta la ética política de la responsabilidad, la que debe presidir cada acto público, cada decisión tomada en Cortes o Parlamentos democráticos, en cada decreto o ley que se firma. Urgencias es más que evidente.

La falta de personal supone un gran deterioro en todo el edificio, bien por que no se usa al faltar la mano de obra, las fuerzas productivas, trabajadoras/es, bien porque se usa deficitariamente, mucho menos de lo que se podría. La infravaloración de las construcciones conlleva al deterioro, incluso de lo nuevo (por desuso o poco uso) que si no se mantiene acaba produciendo desgracias, o sea, muertes.

En materia de sanidad la muerte es algo cotidiano, sin embargo también debería serlo poner todos los medios para evitarla. La enfermedad, que es lo que nos lleva a los hospitales, debe ser bien atendida, en tiempo y forma, por especialistas para que la SANIDAD PÚBLICA que se practica en hospitales inaugurados por presidentes o alcaldes, porque de lo contrario se desmorona, se rompe, se cae y en su caída arrastra todo lo que contiene, personas enfermas que pagan impuestos para el mantenimiento de hospitales, trabajadores que se forman para realizar un trabajo humanitario y la sociedad entera que confía en la democracia.

Ética y política eran inseparables en la cultura clásica griega, la de Platón y Aristóteles, la de Téano y Diótima. Hoy tiene que recuperarse esa unión en favor de lo público, si no los dramas continuarán y ya sabemos lo que dice el refrán: más vale prevenir que curar. Lo sabemos, tenemos experiencia, hagámoslo.



 

sábado, 4 de abril de 2026

COLOQUIO DE INVIERNO

 COLOQUIO DE INVIERNO

Luis Landero, Tusquets, 2026


Tengo la sensación de haber leído una autobiografía, al menos en parte. Algunos personajes son o han sido profesores de instituto, otro guitarrista que hace giras con una troupe de flamenco, los hay que son de pueblo, que viven en Madrid. Todos usan un vocabulario rico en vocabulario y expresiones populares, antiguas y cervantinas.

No hay más ficción que la fantasía y las ideas que los propios personajes plantean, regodeándose en lo diferentes que son de la realidad y lo mezcladas que están. 

Una nevada como se recuerdan pocas, la pasada Filomena, vaya nombre le dieron, provoca que un grupo de adultos tenga que convivir unos días y para pasar el rato deciden contar historias propias o que les hayan contado. Como el Decamerón, pero a su modo porque hay historias que duran más de un día y días que contienen más de una historia.

Las historias son sencillas, personales, originales, inverosímiles y perfectamente posibles. Como la mayoría de las obras de Landero, cargadas de extravagancias familiares, de tragicomedia exuberante, de frases para enmarcar por su rotundidad y clarividencia, de situaciones pintorescas y cotidianas, cada historia que cuentan podría estar en alguno de sus libros anteriores.

Hay una clara intención de hacerse cargo de los clásicos en referencia al amor, al desamor, a la libertad y sus múltiples maneras de sentirla, a la crueldad y maldad, al riesgo y el vértigo de cambiar en la vida, al pasado familiar y el origen como procedencia que nos acompaña desde la infancia hasta la vejez. Aparecen bien entretejidos, desde el Banquete platónico hasta los barrios obreros madrileños. 

La culpa y la confesión, son los elementos claves de más de una historia, de más de un personaje que encuentra en la circunstancia particular provocada por la nevada, la oportunidad de sacar a la luz parte de sus emociones e ideas que nacieron en sus experiencias del pasado y les acompañan de mala manera, al menos de manera intranquila.

Es una colección de rasgos humanos que nos conforman a todos aunque parezcan extraños y muy ajenos. Da gusto leerla.

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