domingo, 12 de abril de 2026

EN UN LUGAR DE LA MANCHA

 DE CUYO NOMBRE NO QUIERO ACORDARME...


Esta frase cervantina explica bien cómo me siento cuando compruebo que en mi pueblo, el PP y el PSOE, cierran cines y ponen banderas. Tal vez el autor de Don Quijote sentía tanta vergüenza como yo del pueblo al que alude en su universal obra maestra.

No puedo creer que una población de más de 6.000 habitantes haya accedido a gastar x euros en poner un palo y una tela en el centro del pueblo, precisamente ahora, que tanta polarización supone la dichosa banderita y tantas enemistades procura, de hecho es lo único que hace porque no da pan ni vino, no da seguridad ni educación, solo genera diferencias en lugar de concitar igualdades y convivencia pacífica.

Hace unos años, cuando el PP lanzó la idea de poner banderas de España en los balcones y ventanas, me visitó mi madre en la ciudad que habito. En mi barrio hay muchas ventanas y balcones y algunas de ellas siguieron el mandato de la derecha como una muestra de oposición al gobierno. Mi madre se escandalizó, me preguntaba por qué lo hacían si todos somos españoles, si todos vivimos en un mismo país. Le asustaba que se empezara a marcar a la gente, aunque fuera  la propia gente quien se marcaba con una tela, las personas vecinas que se querían diferenciar de las personas vecinas. No entendía nada y le asustaba. A mi me transmitió la preocupación de que la gente empiece a distinguirse, a separarse entre sí porque eso solo conduce a la enemistad, al odio y la violencia, antes o después.

Si viviera mi madre y viera su pueblo con la bandera de España enorme, en plena rotonda del Pozo de la Aldea se echaría las manos a la cabeza y diría por qué, por qué aquí, en casa, es que no tenemos bastante ya con los problemas diarios, con lo deprisa que van los coches, los baches en las calles, las aceras rotas, la suciedad que se mete a las casas, los ruidos gratuitos de las motos...por qué, desde su Ayuntamiento, se provoca al pueblo para que se enfrenten entre vecinos, familiares...otra vez.

Todos somos españoles, en mi pueblo como en el resto del país, y los que no lo son viven entre nosotros porque quieren, porque los necesitamos o porque nos visitan.

Los pueblos son únicos por su folclore, sus costumbres, sus innovaciones, y el mío lo era por ser acogedor. Ahora habrá gente que nos mire mal por haber tomado la decisión de sembrar diferencias y separaciones en lugar de uniones y bienestar compartido.

lunes, 6 de abril de 2026

"CONSERVAR LO INAUGURADO ES UNA ÉTICA" J.J.MILLÁS

 "INAUGURAR ES UN MERO GESTO"

J.J. Millás, El País, 5 de Abril de 2026

Foto: eldiario.es

Como cada domingo en El Semanal de El País, J.J. Millás escribe a propósito de una fotografía. Ayer lo hizo debajo de la foto de la pasarela de Santander que al hundirse se llevó por delante seis vidas. Usa su maestría y agudeza con las palabras para contar un hecho mortal horroroso que nos conmocionó a todos cuando sucedió.

Pero lo que me parece un acierto del escritor es la relación de "mantenimiento" con la política a propósito de la ética. Inaugurar es un mero gesto. Conservar lo inaugurado es una ética. Estas dos frases seguidas contienen toda una declaración de principios políticos que deberían respetarse especialmente con el urbanismo, ya sea en pleno Casco Histórico de cualquier ciudad o pueblo, o en medio del campo junto al mar o en la montaña.

Hace poco he tenido que ir al flamante nuevo Hospital de Cuenca y he comprobado precisamente lo que afirma Millás. Es una construcción faraónica, inaugurada a bombo y platillo, pero sin personal suficiente. ¿De qué sirven los edificios si no resuelven las necesidades para las que fueron construidos?

Emiliano García Page es incapaz de cuidar lo que inaugura. Su administración no contempla el mantenimiento de las infraestructuras, ni siquiera al principio de construirse. Aquí falta ética, pero no "una ética" cualquiera, falta la ética política de la responsabilidad, la que debe presidir cada acto público, cada decisión tomada en Cortes o Parlamentos democráticos, en cada decreto o ley que se firma. Urgencias es más que evidente.

La falta de personal supone un gran deterioro en todo el edificio, bien por que no se usa al faltar la mano de obra, las fuerzas productivas, trabajadoras/es, bien porque se usa deficitariamente, mucho menos de lo que se podría. La infravaloración de las construcciones conlleva al deterioro, incluso de lo nuevo (por desuso o poco uso) que si no se mantiene acaba produciendo desgracias, o sea, muertes.

En materia de sanidad la muerte es algo cotidiano, sin embargo también debería serlo poner todos los medios para evitarla. La enfermedad, que es lo que nos lleva a los hospitales, debe ser bien atendida, en tiempo y forma, por especialistas para que la SANIDAD PÚBLICA que se practica en hospitales inaugurados por presidentes o alcaldes, porque de lo contrario se desmorona, se rompe, se cae y en su caída arrastra todo lo que contiene, personas enfermas que pagan impuestos para el mantenimiento de hospitales, trabajadores que se forman para realizar un trabajo humanitario y la sociedad entera que confía en la democracia.

Ética y política eran inseparables en la cultura clásica griega, la de Platón y Aristóteles, la de Téano y Diótima. Hoy tiene que recuperarse esa unión en favor de lo público, si no los dramas continuarán y ya sabemos lo que dice el refrán: más vale prevenir que curar. Lo sabemos, tenemos experiencia, hagámoslo.



 

sábado, 4 de abril de 2026

COLOQUIO DE INVIERNO

 COLOQUIO DE INVIERNO

Luis Landero, Tusquets, 2026


Tengo la sensación de haber leído una autobiografía, al menos en parte. Algunos personajes son o han sido profesores de instituto, otro guitarrista que hace giras con una troupe de flamenco, los hay que son de pueblo, que viven en Madrid. Todos usan un vocabulario rico en vocabulario y expresiones populares, antiguas y cervantinas.

No hay más ficción que la fantasía y las ideas que los propios personajes plantean, regodeándose en lo diferentes que son de la realidad y lo mezcladas que están. 

Una nevada como se recuerdan pocas, la pasada Filomena, vaya nombre le dieron, provoca que un grupo de adultos tenga que convivir unos días y para pasar el rato deciden contar historias propias o que les hayan contado. Como el Decamerón, pero a su modo porque hay historias que duran más de un día y días que contienen más de una historia.

Las historias son sencillas, personales, originales, inverosímiles y perfectamente posibles. Como la mayoría de las obras de Landero, cargadas de extravagancias familiares, de tragicomedia exuberante, de frases para enmarcar por su rotundidad y clarividencia, de situaciones pintorescas y cotidianas, cada historia que cuentan podría estar en alguno de sus libros anteriores.

Hay una clara intención de hacerse cargo de los clásicos en referencia al amor, al desamor, a la libertad y sus múltiples maneras de sentirla, a la crueldad y maldad, al riesgo y el vértigo de cambiar en la vida, al pasado familiar y el origen como procedencia que nos acompaña desde la infancia hasta la vejez. Aparecen bien entretejidos, desde el Banquete platónico hasta los barrios obreros madrileños. 

La culpa y la confesión, son los elementos claves de más de una historia, de más de un personaje que encuentra en la circunstancia particular provocada por la nevada, la oportunidad de sacar a la luz parte de sus emociones e ideas que nacieron en sus experiencias del pasado y les acompañan de mala manera, al menos de manera intranquila.

Es una colección de rasgos humanos que nos conforman a todos aunque parezcan extraños y muy ajenos. Da gusto leerla.

jueves, 2 de abril de 2026

¿XENOFOBIA EN EL FÚTBOL?

 ¿XENOFOBIA EN EL FÚTBOL MASCULINO?


Menuda novedad, el fútbol está construido con contravalores éticos, se ha ido apuntalando con el fascismo y sus maneras de tratar a quienes no lo son, se enriquece gracias a empresas y directivos machistas y exhibicionistas del lujo, el capitalismo extremo y la inmoralidad. Es el deporte que más dinero mueve y menos ética, en una proporción inversa, cuanto más dinero menos ética. Siempre al margen de las leyes cívicas que rigen la convivencia fuera de las estadios, es decir en la vida cotidiana. Parece que los estadios de fútbol fueran lugares sacrosantos en donde todo se puede decir y hacer, es ese recinto al que se va  en masa, uniformado, muchas veces con alcohol y otras drogas en el cuerpo, con pinturas de guerra en la cara, con banderas identitarias excluyentes, con la adrenalina suficiente como para gritar insultos durante120 minutos acompañados de gestos y expresiones violentas y provocadoras, resguardadas bajo el paraguas de la masa, de aficiones herederas de movimientos ultras y seguidoras de partidos fascistas.

Sin embargo, hace algunas décadas que una parte de la población, quiere asistir al fútbol, se puso de más de moda al ganar competiciones internacionales, como si fuera un deporte más. De esta circunstancias se han aprovechado los dueños de las clubes para construir catedrales futbolísticas y cobrar entradas descaradamente caras.

El caso es que parecía que el fútbol podía ser un deporte al uso en cuanto a valores deportivos se refiere, de cooperación, no violencia, superación, empatía, salud y solidaridad. Aunque cuando el futbol femenino alzó la cabeza en nombre de la IGUALDAD no tuvo el apoyo de sus colegas masculinos. Aunque cuando algún futbolista declaró su homosexualidad tampoco tuvo el apoyo deseado del colectivo futbolero español. Aunque cuando los futbolistas negros exigen el cumplimiento de las normas antirracistas en los estadios que les insultan, siempre hay polémica por ser quiénes son y se minimiza el ataque racista que reciben una y otra vez.

Lo de "musulmán el que no bote" es tan ridículo y patético, sino fuera por el peligro de retroceso democrático que supone, que causa vergüenza ajena y tristeza por quienes lo dicen. Dan pena. Suena a algo así como reivindicar el uso de mulas y eliminar el tractor, el uso de caballos en lugar de taxis, metros, trenes o aviones y barcos. Es de un retroceso tal que no tiene ningún sentido, a menos que se quiera insultar, despreciar a muchas personas y exhibir la fuerza violenta como única razón, decir, a menos que se quiera demostrar el fascismo como algo bueno, moderno, de hoy, algo que te hace ser más y superior que los demás.

Decía Hannah Arendt que "todas las costumbres tienen su origen en un solo acto". Espero y deseo que este acto intolerable por inmoral no se convierta en costumbre.

El retroceso inmoral, antidemocrático, que supone el cántico xenófobo demuestra la incultura de un país, la fragilidad de nuestro bienestar social, la debilidad de nuestra educación cultural y el cuidado diario que requiere nuestra democracia.


Me temo que no es un hecho aislado. Que yo sepa, todavía no han salido a dar la cara todos los jugadores y jugadoras de fútbol de 1ª división, sus entrenadores, sus árbitros, sus clubes y sus aficiones, no digamos los de categorías inferiores que también tienen su influencia, especialmente en colegios y competiciones municipales, provinciales o regionales.

La mayoría de mi alumnado, adolescente, es futbolero y visten con orgullo camisetas de sus clubes y de la selección española. Muchos y algunas lo practican. Entablan apasionadas conversaciones sobre partidos importantes. El fútbol es un agente socializador muy potente en nuestra cultura y podría ser útil para educar en el respeto y la igualdad de verdad, no de maquillaje que oculta racismos, machismos, homofobias y xenofobias.

Supongo que la Fiscalía estará trabajando ya sobre el DELITO DE ODIO que supone tal cántico y que pronto tendremos alguna resolución judicial al respecto, porque de lo contrario, si este hecho pasa sin sanción ejemplar ¿qué será lo próximo?

  

 DE CUYO NOMBRE NO QUIERO ACORDARME... Esta frase cervantina explica bien cómo me siento cuando compruebo que en mi pueblo, el PP y el PSOE,...