CONTAGIO SOCIAL
Cuando los argumentos se unen a las emociones o al revés, el efecto social es imparable, incluso con los medios de comunicación en contra, con la policía golpeando o los castigos legales imponiendo sanciones antidemocráticas.
En cada rincón de país, también más allá de las fronteras, la ciudadanía de a pie, esto es la enorme mayoría, habla de Mari Carmen, conoce a otras Mari Carmen, entiende la inmoralidad e inhumanidad que se ha ejecutado contra ella, contra muchas otras personas que tienen algo en común aunque vivan muy distanciadas entre sí, y es que aquí y ahora se facilita la especulación inmobiliaria y se impide el derecho a la vivienda, especialmente a quienes viven en los edificios deseados por los fondos buitres y otras empresas del sector, que en su afán de enriquecimiento ilimitado arrastran a toda la sociedad a subir y subir los precios del alquiler, sin importar a quién.
Son muchas las ciudades españolas que estos días están convocando manifestaciones de apoyo a Mari Carmen y exigiendo cambios inmediatos en las leyes. Espero que nadie se quede en casa por no tener oportunidad de salir junt@s a reivindicar derechos y dignidad. La clave es salir juntos/as, movilizados por argumentos justos, democráticos y humanitarios, pero también por emociones como la empatía, la solidaridad y la indignación. Ya sabemos que los regímenes de derechas y los totalitarismos nos quieren aislados y hacen todo lo posible para que así sea en cualquier circunstancia social, que son todas las de la vida a cualquier edad, porque lo personal es político.
Todo el mundo se ha enterado de lo que es la EMERGENCIA o PRIORIDAD, con los atributos que se quiera añadir incluido el de nacional, porque cuando Mari Carmen salga del hospital ya no tiene casa a la que volver. Este desamparo es inmoral y debería ser también ilegal. El martes hay una nueva oportunidad en el Congreso para que la clase política haga lo mínimo que se le pide y por lo que se le paga.
¿Cuándo veremos a los antidisturbios actuar contra las inmoralidades, contra lo que nos hace daño de verdad, contra lo que nos aleja de vivir dignamente, contra lo que impide la vida social normal? Solo saben golpear a las personas que reclaman derechos sociales, que denuncian las vulneraciones de estos, que exigen lo que beneficia a toda la sociedad. Intervenir violentamente ante la vulnerabilidad resulta insoportable y tendría que castigarse con todo el peso de la Ley en democracia.
En Berlín ha ganado las elecciones el partido que ha hecho campaña por la vivienda accesible y digna. En Berlín han puesto por delante de todo lo demás, que es mucho, tener un techo bajo el que poder ser persona y así, simplemente, poder ser, estar en el barrio, el pueblo, la ciudad.
La indignación convive con la alegría de la movilización social, hombres y mujeres de todas las edades en todas las ciudades y pueblos de España compartiendo el mismo sentimiento y los mismos argumentos, expresándolos en la calle, juntas, juntos. Esta fuerza tiene efectos, son los que necesitan aquí y ahora.
Nos sobran los motivos:¡¡Por todas las Mari Carmen, a las calles!!


