Este verso me llega a la cabeza inmediatamente al ver en televisión a genocidas, militares israelitas, políticos españoles que apoyan a estos genocidas y violentos que salen a la calle armados para reventar la libertad de expresión.
Mala gente.
Cuando decimos de alguien que es mala gente cuidado con él, cuidado con ella. El poeta nos advertía de lo que podíamos esperar de estas personas, piensan que saben porque no beben el vino de las tabernas...
Cuando con el dinero público se agasaja a quienes practican el odio, la mentira, la violación sistemática de los derechos y la dignidad, el verso de Machado se me antoja oportuno y adecuado.
Una parte importante de gente en España está posicionada al lado de la guerra, de los recortes, del insulto y la inmoralidad. El panorama que van dejando es desolador porque siegan el bienestar y la convivencia pacífica y siembran divisiones, discordias, enfrentamientos e injusticias.
Mala gente que camina, y en su huella va dejando un reguero de fascismo que apesta y condena a cualquiera que sea demócrata al infierno de la sinrazón.
Vivimos tiempos en los que no nos podemos fiar del nivel alcanzado de bienestar y paz social porque estamos asistiendo, ante nuestras narices, a una destrucción de todo lo conquistado desde dentro de la propia democracia que tanto ha costado tener en España. Gente que obtiene poder y lo usa contra la gente, ya sean enfermos, mayores, pobres, menores, inmigrantes, mujeres, los salarios y jornadas laborales, la educación pública, el medio ambiente, la despoblación, la vivienda o el transporte. Millones de españoles vivimos peor si gobierna el PP, con o sin Vox. Solo viven bien ellos, los suyos, la mala gente, quienes no tienen escrúpulos éticos de ningún tipo ni el más mínimo pudor moral, quienes mienten cada vez que abren la boca delante de un micrófono, quienes alimentan a medios de comunicación para intoxicarnos, quienes por conseguir riqueza compran a jueces, policías y empresarios, rodeados de la bandera que, en ellos, solo representa poder sobre el adversario, venganza, superioridad y soberbia.
Ojalá el mundo de la cultura reaccione con todo su fuerza y nos arrastre al lado de la paz, la convivencia, la tolerancia, el respeto, la justicia social, al lado, que hemos construido después del infierno fascista, de los derechos humanos.
Hace tiempo que la izquierda española viene advirtiendo de los peligros de tratar a la derecha con medias tintas. Ahora ya no se puede disimular. Están haciendo de las suyas donde quiera que pueden, en el Congreso o en las calles. El resultado es que pierde el pueblo, la gente trabajadora (jóvenes, estudiantes, agricultores, mujeres, pensionistas o menores), pueblos y ciudades cuyos servicios públicos se deterioran en beneficio del negocio privado, leyes y derechos sociales que no se cumplen o se tergiversan para no cumplirlos.
Otra vez Extremadura...milana bonita.



