MARUJA MALLO
Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid
No es de extrañar que haya largas colas en la entrada. Dentro está la mayor colección de obras de Maruja Mallo que se haya expuesto en España, con ruta cronológica para exhibir las etapas y evoluciones artísticas, los lugares que vivió y a los que viajó, influencias, documentos, publicaciones y audiovisual.
Vivió (1902-1995) prácticamente el siglo XX entero por lo que pudo desarrollar, gracias a su talento, multitud de artes. Las pinturas y dibujos son las más reconocidas y numerosas, pero en el recorrido se pueden ver trabajos fotográficos, escenográficos y escritos.
Espantapájaros, 1930, Óleo sobre lienzo, Serie Cloacas en Galería Pierre de París.
Las enormes salas del Reina Sofía facilitan percibir la grandeza de las obras de Mallo, puedes acercarte y alejarte para ser bien impresionada por ellas y así dejarte atraer por sus retratos de mujeres con peinados exóticos y perfiles marcados. Algunas cabezas sin cuerpos como partes de maniquíes o modelos de curso de peluquería.
Los cuadernos y dibujos expresan una geometría minuciosa que, entre otros usos, han sido trasladados al arte cerámico. Se ven varias obras decoradas con sus motivos geométricos.
Me llama la atención los temas que le llamaban la atención, entre otros los deportes y las innovaciones espaciales. Los cuadros que contienen estas temáticas son divertidos, entre el surrealismos y la animación.
Su compromiso social está presente de muchas maneras, siempre a su modo, sin seguir escuelas ni estereotipos esperados. Destacan sus obras sobre la clase trabajadora, en la pesca y en la agricultura. Las figuras de peces y espigas en relación a las manos, las cabezas y cuerpos enteros de mujeres. También su reconocimientos a los compañeros asesinados por el franquismo (Lorca) o los exiliados (Machado) por la Guerra Civil muertos fuera de España.
Entre su estilo revolucionario, su feminismo obligatorio y su denuncia de los fascismos, parece inevitable que no hayamos conocida antes su trabajo, entre otros motivos, porque la sociedad española todavía no ha reconocido la enorme y valiosa aportación de artistas como Maruja Mallo a nuestra tradición cultural. Que no aparezca su nombre en los libros de texto escolares, o alguna de su obras ilustrando edificios públicos, o museos que exhiban su trabajo, son hechos que prueban lo lejos que estamos aún de admitir la pluralidad y diversidad de artistas españolas.
Se puede visitar varias veces porque son muchas las obras ante las que merece la pena pararse a contemplar lo que hay, lo que puso, con sus colores y formas, ya sean amontonadas y superpuestas o elementos solitarios de la naturaleza.
A partir de las 19:00 horas es gratis.




