La insignia en forma de horca que lleva en la solapa el ministro israelí simboliza el fin de la humanidad tal y como creíamos que éramos. Hasta ahora estábamos convencidos de que es el saber lo que nos lleva a la acción, a satisfacer la necesidad de vivir bien, mejor cada día gracias al conocimiento. Sin embargo hoy sabemos más que nunca, sin dudas de ningún tipo, con imágenes y testimonios diarios, lo que pasa en Gaza y alrededores y lo que se hace no sirve para detener el genocidio.
Las autoridades israelitas toman decisiones asesinas en los parlamentos usando los impuestos de su pueblo y el dinero extranjero que consiguen sin dificultad. Cambian leyes y avivan sentimientos de odio como quien se rasca la cabeza distraídamente en el sofá de su casa.
Se utilizan los avances, el progreso, como en la Alemania Nazi, para fabricar campos de exterminio con la mayor eficiencia posible, siendo ahora esos avances y progresos las armas, las cárceles, las torturas, las violaciones de acuerdos, leyes y normas internacionales, las humillaciones y amenazas, las censuras y prohibiciones.
Pensábamos que los DERECHOS eran los auténticos avances sociales de la humanidad, los CONSENSOS, ACUERDOS, LEYES, CONVENIOS, DECLARACIONES UNIVERSALES, CARTAS MAGNAS, VALORES ÉTICOS, PRINCIPIOS BÁSICOS que propician la buena vida, en paz, respetuosa, cuidadosa.
A estas alturas de INHUMANIDAD deberían desaparecer todos las instituciones y organismos internacionales y nacionales cuyos objetivos sean velar por el cumplimiento de los DERECHOS HUMANOS en cualquier contexto y circunstancia. Han fracasado estrepitosamente. Hemos fracasado, la INMORALIDAD ha ganado, el ODIO ha ganado, es tiempo de esclavitud y sumisión ante los poderosos sionistas del planeta, su dinero vale más que cualquier atisbo de humanidad, que cualquier gesto o decisión de ayuda y solidaridad.
Réquiem por la humanidad, hasta aquí hemos llegado. Ahora que cada cual se salve como pueda de esta cruel pandemia sionista y de quienes los mantienen.
¿Aparecerán movimientos intelectuales, artísticos, económicos, religiosos o sociales, como tras el nazismo, para rasgarse las vestiduras y empezar a cambiar algo, para denunciar, para increpar e interpelar a la opinión pública y a los gobiernos, a las empresas y a los trabajadores, a estudiantes, a la ciencia, a la música, al cine o la literatura?
¿Qué tipo de cultura se puede hacer y disfrutar tras PALESTINA?


