"INAUGURAR ES UN MERO GESTO"
J.J. Millás, El País, 5 de Abril de 2026
Como cada domingo en El Semanal de El País, J.J. Millás escribe a propósito de una fotografía. Ayer lo hizo debajo de la foto de la pasarela de Santander que al hundirse se llevó por delante seis vidas. Usa su maestría y agudeza con las palabras para contar un hecho mortal horroroso que nos conmocionó a todos cuando sucedió.
Pero lo que me parece un acierto del escritor es la relación de "mantenimiento" con la política a propósito de la ética. Inaugurar es un mero gesto. Conservar lo inaugurado es una ética. Estas dos frases seguidas contienen toda una declaración de principios políticos que deberían respetarse especialmente con el urbanismo, ya sea en pleno Casco Histórico de cualquier ciudad o pueblo, o en medio del campo junto al mar o en la montaña.
Hace poco he tenido que ir al flamante nuevo Hospital de Cuenca y he comprobado precisamente lo que afirma Millás. Es una construcción faraónica, inaugurada a bombo y platillo, pero sin personal suficiente. ¿De qué sirven los edificios si no resuelven las necesidades para las que fueron construidos?
Emiliano García Page es incapaz de cuidar lo que inaugura. Su administración no contempla el mantenimiento de las infraestructuras, ni siquiera al principio de construirse. Aquí falta ética, pero no "una ética" cualquiera, falta la ética política de la responsabilidad, la que debe presidir cada acto público, cada decisión tomada en Cortes o Parlamentos democráticos, en cada decreto o ley que se firma. Urgencias es más que evidente.
La falta de personal supone un gran deterioro en todo el edificio, bien por que no se usa al faltar la mano de obra, las fuerzas productivas, trabajadoras/es, bien porque se usa deficitariamente, mucho menos de lo que se podría. La infravaloración de las construcciones conlleva al deterioro, incluso de lo nuevo (por desuso o poco uso) que si no se mantiene acaba produciendo desgracias, o sea, muertes.
En materia de sanidad la muerte es algo cotidiano, sin embargo también debería serlo poner todos los medios para evitarla. La enfermedad, que es lo que nos lleva a los hospitales, debe ser bien atendida, en tiempo y forma, por especialistas para que la SANIDAD PÚBLICA que se practica en hospitales inaugurados por presidentes o alcaldes, porque de lo contrario se desmorona, se rompe, se cae y en su caída arrastra todo lo que contiene, personas enfermas que pagan impuestos para el mantenimiento de hospitales, trabajadores que se forman para realizar un trabajo humanitario y la sociedad entera que confía en la democracia.
Ética y política eran inseparables en la cultura clásica griega, la de Platón y Aristóteles, la de Téano y Diótima. Hoy tiene que recuperarse esa unión en favor de lo público, si no los dramas continuarán y ya sabemos lo que dice el refrán: más vale prevenir que curar. Lo sabemos, tenemos experiencia, hagámoslo.



