MADRID BUROCRATIZA LA VIDA PARA DISCRIMINAR
Sabemos que
la BUROCRATIZACIÓN es una forma de control legal de la ciudadanía, con vocación
de ser un filtro de accesos a determinados derechos, en muchas ocasiones,
básicos y necesarios para poder tener una vida digna.
La Comunidad
de Madrid exige, desde hace unos días, estar empadronada en su territorio para
poder optar a las distintas formas de ahorro por usar el transporte público,
con independencia de su calidad, es decir, añade un trámite burocrático a algo
que nunca lo había necesitado, ni lo necesita según mi punto de vista.
Pretende
controlar a la población expulsando del acceso barato y asequible al transporte
público a buena parte de la gente que lo necesita a diario, dadas las
dimensiones de la ciudad de Madrid y alrededores. Yo misma he recargado la tarjeta cuando he
estado en la capital de turista, de médicos, por formación y trabajo o por
familia y no he tenido que cambiar mi padrón municipal, como me pasa con otras
grandes ciudades a las que llego con los mismos fines.
Se quiere
recaudar impuestos de quienes pasamos por allí unos días o temporadas cortas.
Pero sobre todo se quiere conseguir dinero de las personas con menos recursos,
quienes necesitan el transporte público para moverse por la ciudad que no son
turistas ni lo cogen ocasionalmente, muchas de ellas extranjeras sin
empadronamiento que trabajan jornadas extenuantes sin derechos y comparten sus
ingresos con familiares aquí o en su lugar de origen.
Todos los
regímenes dictatoriales, totalitarios, impiden derechos, eliminan libertades controlando
a la ciudadanía a través de la BUROCRACIA (véase buena parte de Europa en el s.
XX). Madrid empieza a serlo delante de nuestros ojos. ¿Lo vamos a permitir
sabiendo, como sabemos, cómo acaba la historia de países que gobiernan con
regímenes burocráticos?
Espero que
las Leyes democráticas hagan valer su autoridad para impedir el intento de
exclusión de personas pobres, trabajadoras, estudiantes, visitantes ocasionales
y otras que tenemos que relacionarnos con Madrid por uno o varios motivos.
Cuando los papeles importan más que las personas estamos en la antesala del totalitarismo. Esto ya ha pasado y con consecuencias inhumanas por inmorales y antidemocráticas.
¿Imaginan que la población que cuida a las personas mayores y a los niños pequeños, las que limpian los hogares, las que sirven en bares y restaurantes, las que reponen en los supermercados, las que pedalean con comida para llevar, las que recogen cosechas en los pueblos madrileños o hacen turnos infernales vigilando...no trabajaran un solo día? Madrid se caería y chocaría con su empadronamiento.
Este primer cuarto de siglo estamos viendo mucha falta de ética en las clases poderosas de muchos lugares del mundo...pongamos que hablo de Madrid.



