YO TE CREO
Charlotte Devillers y Arnaud Dufeys, 2026
Ante todo mucha calma...pensar antes de escribir y argumentar en lugar de opinar.
YO TE CREO
Charlotte Devillers y Arnaud Dufeys, 2026
MENUDO PÁJARO!!
De vez en cuando tiene la necesidad de salir en los medios para crear polémica, como si fura parte de su rol en la jerarquía eclesiástica. Parece que si no insulta al gobierno no merece estar en el bando de sus esencias y raíces, como si no fuera auténtico fascista. Tiene que demostrarlo cada cierto tiempo, si no no se queda tranquilo, no termina de cumplir con su cometido, su fidelidad, así es Argüello García, pobre.
Esta prueba recurrente, que supera sin esfuerzos, le sitúa junto a empresarios, jueces y ejército, todos juntos ejerciendo lo que son sin maquillajes: defensores del orden franquista y sus privilegios, de los que siguen disfrutando y no están dispuestos a renunciar bajo ninguna circunstancia, ya sea la voz de un Papa o los Derechos Humanos en DEMOCRACIA. Esta ultima es lo que más le molesta, tiene en él efectos como en Drácula los ajos, le sientan fatal para la salud, para la posibilidad de seguir vivo.
Este cuervo con alzacuellos es la antítesis del cristianismo de base, por esto ocupa el máximo rango en la Conferencia Episcopal, dejando las cosas claras. Poner la otra mejilla, ayudar al necesitado o ponerse en su lugar queda para el cristianismo del pueblo llano, de los pobres (en sentido literal).
Lo suyo es jugar con la élite, con esos empresarios, políticos, jueces y militares que saben estar en la cima de la buena vida sin dar un palo al agua, culpando a diestro y siniestro, castigando a todo aquel que levante un poco la cabeza, violando al resto de los mortales para dejar claro quién manda aquí.
Los graznidos son mensajes de sigo aquí, como siempre, ante las derechas españolas, no vaya a ser que algún despistado se vaya a creer que la Iglesia Española se ha hecho cristiana de verdad, no, no hay ninguna duda, ella a lo suyo, es decir, a los suyos, sus iguales, los privilegiados del franquismo, los fascistas, los violadores de derechos y de cuerpos, especialmente de menores de edad, los auténticos ladrones y aprovechados del sistema.
Estaría bien que, ya que siguen graznando, se derogaran los Acuerdos con la Santa Sede, esos que consisten en que paguemos a la Iglesia con nuestros impuestos, que les dejemos entrar y acomodarse en nuestros colegios, institutos, hospitales, ejércitos, administraciones públicas, tradiciones culturales y justicia.
Ya son muchos años de cría cuervos y te sacarán los ojos.
¡¡Basta ya de abusos, en todos los sentidos, de la Iglesia!!
DÍA DE CAZA
Pedro Aguilera, 2026
GRAN CRUZ DE LA ORDEN CIVIL DE SANIDAD
El lugar perfecto para inocular el fascismo desde la raíz: la mente humana. La psiquiatría fascista del nazismo y el franquismo son un buen ejemplo del uso ideologizante de la medicina, concretamente en el campo de la salud mental, el más frágil y desconocido posible, del que la neurociencia actual está avanzando poco a poco sus muchos contenidos y muy variadas posibilidades de curación.
Cuando escuché la noticia sobre Vallejo Nájera y la retirada de honores por parte del Consejo de Ministros me vino a la cabeza la obra de Almudena Grandes La madre de Frankenstein al estar basada en un caso clínico real de salud mental, en el manicomio de Ciempozuelos en los años 50 del siglo XX, justo la época, y el lugar, en la que destaca la tarea franquista de Vallejo Nájera, su importancia médica, sus honores de Estado, su prestigio psiquiátrico y su poder político. Recomiendo encarecidamente esta novela.
Para que la dictadura franquista se mantuviera en el tiempo era necesario todo un conjunto de redes sociales que la sostuvieran. Una de ellas tenía que ver con la sanidad, en la que el psiquiatra destacó y ayudó a crear. Junto con la red religiosa (que también era la educativa y cultural), empresarial, judicial, militar y policial, la sanitaria tenía un papel decisivo para el triunfo y mantenimiento del franquismo al tener como objetivo salvar o no vidas, tratarlas con dignidad o maltratarlas, usarlas como práctica del darwinismo social, concretamente fascista, un poder grandioso y muy suculento para el fascismo. Nada más eficaz que aplicar la ideología machista, racista, nacionalista, elitista, supremacista, xenófoba, homófoba y violenta contra la población desprotegida y necesitada, la más vulnerable, la enferma.
Por eso hoy, en democracia, resulta tan importante que la sanidad sea pública y de calidad. Es una garantía de igualdad, de respeto y dignidad, valores antifranquistas, es decir, democráticos.
Después de 50 años de la muerte del dictador, hay estructuras franquistas que siguen arraigadas en determinados ámbitos claves del sistema social español. La Judicatura está dando la cara a diario, también la Empresa, la Religión y el Ejército y la Policía. Aunque no todas las personas que practican la Justicia, todas las empresarias, las religiosas o la militares y policiales son franquistas resulta evidente que las hay que sí lo son y siguen ejerciendo su influencia donde pueden.
La democracia española no ha tenido el cuidado democrático suficiente para eliminar los rescoldos del franquismo en muchos ámbitos de la vida política. Nunca es tarde, pero el daño es mucho y muy difícil de reparar. Cuántas personas han sido excluidas de la sociedad por ser homosexuales, a cuántos bebé se les ha separado de sus familias biológicas, a cuántos internos se les ha aplicado terapias inhumanas. Son muchas personas las discriminadas, o directamente asesinadas (de una u otra manera) en nombre de la medicina española durante muchas décadas.
Los monstruos están aquí, incluso llevan condecoraciones militares y ostentan cargos políticos de renombre cobrando sueldos desorbitados y manteniendo privilegios inmorales.
Tiene que correr el Gobierno, en el año que le queda en el poder, para exterminar todas las cepas mutantes del franquismo que aún resisten, algunas cómodamente, entre las instituciones del Estado. Ningún otro gobierno lo hará, a menos que vuelva a intervenir la izquierda. La democracia es incompatible con la dictadura, con todas y cada una de sus ideas y comportamientos, da igual quién o quiénes tengan la posibilidad de ejercerlos, ya sean en tribunales, púlpitos, comisarías, cuarteles, colegios, hospitales, asociaciones o medios de comunicación.
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