MODO EN ESPERA
Sanidad en Castilla La Mancha
En Cuenca estamos de estreno. Un hospital universitario, aunque no tenemos facultad de medicina en la ciudad, ni acceso conveniente para llegar a él ya que se ha construido fuera de la población, para variar (ya se hizo lo mismo con el AVE cuya estación está a 5 kilómetros de la ciudad, junto al vertedero municipal), ocasionando grandes incomodidades de tráfico y aparcamiento diariamente, especialmente por las mañanas.
Como era de esperar, las autoridades locales y regionales, máximas responsables, no han proporcionado líneas de autobuses ni frecuencias adecuadas, ni siquiera, en medio del campo, un aparcamiento lo suficientemente grande.
Sin embargo, a pesar de todo, lo pero no es tener instalaciones nuevas alejados del núcleo poblacional al que van dirigidas sino que la dotación en personal es la misma que antes de la construcción sanitaria multimillonaria.
Las LISTAS DE ESPERA son las mismas, o sea, indecentes, inmorales, dolorosas, propias de estados antidemocráticos que solo busca saciar el apetito económico insaciable de empresas privadas y amiguitos de los gobernantes.
¿Por qué se mantienen las LISTAS DE ESPERA? sobre todo en aquellas dolencias que causan dependencias, dolores, bajas laborales, desatención y en definitiva inhumanidad en pleno siglo XXI.
Asumir las funciones públicas del gobierno es atender a las necesidades básicas de la ciudadanía, y la salud es lo primero.
Seguimos comprobando cómo los accidentes y desastres climáticos están cambiando las vidas de muchas personas, las políticas de muchos ministerios y la manera de estar en los territorios. Estos hechos nos enseñan que la vida de las gentes es lo importante, lo más importante, lo único importante.
En Castilla La Mancha ni siquiera funciona el refrán que dice más vale prevenir que curar que resulta tan eficaz en tantos campos y tan variados. En esta mi región ni se previene ni se cura a tiempo. Vemos cómo pasan los meses y los años, mientras el dolor se expande por nuestros cuerpos, mientras nuestras vidas se transforman en dependientes de otras personas, sin que nos suene el teléfono del hospital.
Hay profesionales sanitarios maravillosos que están estresados y viven situaciones absurdas, injustas, que no pueden resolver. Nos miran a los ojos y se encogen de hombros cuando nos dan la fecha de la próxima cita, cuando nos dicen que la operación será dentro de un año o más, cuando las pruebas tardarán y los resultados más.
¿Es que nadie va a hacer nada con las LISTAS DE ESPERA? Queda claro que Quirón no es la solución, que la privada no asume todos los tratamientos quirúrgicos ni todas las pruebas ni todas las especialidades. Es que no tendría que hacer nada respecto a la sanidad pública.
Si la población no está sana no está para nada más. La próxima vez que haya elecciones votará a quien no haya gobernado antes porque cualquier otro partido podría ser una esperanza. Lástima que este camino lo haya tomado la extrema derecha.
Todavía se puede revertir el malestar y permitir votar en conciencia a la población, si esta está atendida debidamente. Cada día que pasa es una oportunidad para curarnos, de las dolencias médicas y de las políticas.

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