LA BOLA NEGRA
Javier Ambrossi y Javier Calvo, 2026
Hay muchos fotogramas para hacer el cartel. El que han elegido es solo un ejemplo porque la película está preñada de imágenes icónicas, preciosas y duras, como la trama de la historia principal, bella e insoportable.
Me ha gustado todo, pero lo que más el hecho de mostrar que la historia es algo vivo que construimos con nuestro presente. El nieto, actual, vive el fascismo de la Guerra Civil de su abuelo, hace 90 años, sin saberlo en la relación con su madre y en su trabajo como dramaturgo e historiador, el pasado construye el presente, el de su abuelo el suyo.
Buena parte de la película transcurre en un hospital militar improvisado en Santander, lo que me hace pensar en mi abuelo. Combatió donde le dijeron, fue herido de muerte aunque se salvó y acabó en uno de esos hospitales afeitando enfermos antes de ser operados, porque era barbero. Esta experiencia nunca la contaba, en realidad nunca hablaba de la guerra ni de su vida en la guerra, solo nos enseñaba, cuando estaba de buen humor, la herida de la bala que casi le mata, le atravesó la cintura entrando por un lado y saliendo por el otro.
El hilo que une a los familiares es la homosexualidad y el arte, es la naturaleza y la cultura, que van creciendo en las familias, en las leyes, en los trabajos, en los lugares que se habitan durante la infancia, en la juventud y al final de la vida.
Ese hilo suena a flamenco, de manera hipnótica durante una de las escenas más brutales que protagoniza el personaje Carlos en una taberna flamenca, en la que un niño zapatea a su lado en una mesa y acaba zapateando ante las palmas de su padre en la calle. El tiempo que transcurre entre zapateo y zapateo es puro placer audiovisual.
Los comentarios sobre el éxito que está teniendo giran alrededor de los premios técnicos ya que está muy bien hecha, con muchos medios bien aprovechados. Es todo un lujo, como el elenco actoral y la banda sonora. Ojalá esté muchos días en las pantallas y la vea mucha gente, merece la pena comentarla entre la familia o los amigos, se habla poco todavía de las consecuencias del franquismo en nuestro cultura reciente, actual, y sin embargo ahí están, algunas parecían superadas y vuelven a florecer, como regadas con agua fresca aunque supongan dolor y sufrimiento a mucha gente.
Una de las joyas que contiene la obra es la poesía de Lorca. El drama inconcluso que una hispanista extranjera certifica como verdadero, es otro de los sub-tramas que nos sirven para reflexionar sobre lo que sabemos y el interés que tenemos por saber de lo nuestro. Me gusta mucho el actor que hace de Federico y el acento andaluz con el que habla ante su amado al despedirse para siempre.
Es una pena que hayan cerrado los cines en muchos pueblos. La gente, toda la gente, debería poder verla y comentarla, algunas para evocar lo que se ha oído en casa y algunas otras para imaginar lo que nunca se dijo. Cuánto mandan los silencios.

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