domingo, 4 de octubre de 2026

DEMOCRACIA MILITANTE (XIII)

 PLUTOCRACIA

PP, VOX Y JUNTS


El poder del dinero, sin disimulos, ha vuelto a imponerse ante las soluciones mínimas del problema general de la sociedad española. El poder del dinero, Feijóo, Abascal y Nogueras, deciden que la gente no pueda vivir con un mínimo de seguridad, de estabilidad, de dignidad.

La plutocracia es esto, la votación de las derechas en el Congreso el viernes pasado.

No valen excusas sobre si han pasado 8 años y no se ha hecho nada, si la policía tendría que ser empática en los desahucios o cualquier otra excusa. El viernes había que tomar una decisión, votar SI o NO, sin más excusas. 

Votar SI supone la oportunidad de vivir en casa a millones de personas, de todas las edades, en todas las ciudades y muchos pueblos, poder planificar su vida (el final en muchos casos y el comienzo en la mayoría), dar continuidad a una sociedad mínimamente democrática porque garantiza derechos básicos como la vivienda.

Votar NO supone impedir todas las oportunidades a todo el mundo excepto a los ricos, a quienes se les dan más. Supone despreciar la democracia en el seno de la expresión máxima de la misma. Además es una prueba de humillación a la mayoría, a quien te mantiene con sus impuestos, es morder la mano que te da de comer y chulearte después. 

Cada vez que soy consciente de que mis impuestos mantienen a esa gente del NO, que le estoy dando de comer a Feijóo, Abascal y Nogueras, que les estoy pagando el teléfono con el que reciben órdenes de los empresarios para que voten NO, se me revuelven las tripas democráticas y tengo que hacer un auténtico ejercicio de pacifismo para contener las ganas de tomarme la justicia por mi mano y declararme insumisa a Hacienda para no contribuir al mantenimiento de esas personas antidemocráticas que votan en mi contra,

PP, VOX y JUNTS, también PNV y CC, todas las derechas del Congreso son plutócratas, hacen lo posible por ocupar escaños para enriquecer a los ricos y que sigan empobreciendo a la clase trabajadora.

Con el voto NO al Derecho Constitucional a la Vivienda se ha conseguido nombrar a las cosas por su nombre y así tomar conciencia. Se caen los eufemismos y lo políticamente correcto y aparece la realidad con toda su contundencia. Son los ricos contra la clase trabajadora, sin más. Las élites de millonarios, bajo los nombres de PP, VOX, JUNTS, CEOE, PNV, CC, no pueden permitir que la gente vivamos bien porque entonces ellos tendrían que vivir igual a como viven y no poder escalar y escalar cada vez más privilegios y riquezas a nuestra costa.

Si el Congreso impide el ejercicio soberano de decidir en favor de la mayoría hay que tomar medidas para impedirlo inmediatamente. Se retoma la cuestión de la vivienda o se convocan elecciones generales. Si se decide lo primero se debe presentar un Decreto sobre la VIDA DEMOCRÁTICA para que si se tumba no haya que seguir manteniendo a quienes votan en contra. Aquí valen todas las propuestas imaginativas, inteligentes, para soportar el órdago plutocrático que nos han impuesto las derechas el viernes pasado a toda la sociedad española.

Si se opta por las elecciones generales que se haga inmediatamente, con las tiendas de campaña en las calles y las manifestaciones gritando HUELGA GENERAL.


sábado, 3 de octubre de 2026

CASO 137

 CASO 137

Dominik Moll, 2025



Desde que he visto esta película cada vez que veo a los antidisturbios no puedo evitar pensar en la violencia gratuita con la que pueden hacer su trabajo y que nadie lo sepa, mejor dicho que nadie les sancione, que ningún agente pague por transgredir la ley y violar derechos, que ningún superior se haga responsable de la mala conducta de sus hombres. 

La trama cuenta una situación basada en un caso real, sobre los disturbios de los chalecos amarillos en París de 2018. En ese contexto la policía está desbordada y pide ayuda a servicios de seguridad del Estado que habitualmente no se encargan de trabajar en las calles ni en disturbios públicos. Esos otros recursos actúan bajo una ética profesional prácticamente individual e improvisada que, ahí viene lo interesante, es investigada por asuntos internos.

La tensión se corta en muchas escenas porque quien investiga a los compañeros es una mujer, separada, con un hijo adolescente, empeñada en saber la verdad y con ella realizar los numerosos informes oficiales que le son requeridos constantemente como protocolo legal. Rellenar solicitudes y formularios suele ser una constante en su trabajo. La protagonista lo hace según las normativas, en tiempo y forma, sin saltarse nada, nunca.

Aunque aparecen mujeres, el ambiente del trabajo, la comisaría, es muy masculino, jerarquizado y estereotipado, hasta el final, incluso al final.

La vida personal de la policía nos sirve para entender su modus operandi y comprobar cómo evoluciona a la vez que la investigación. Sus padres, su ex, su hijo...su tiempo, vida y trabajo trabados, influenciándose mutuamente. 

Parece que los estados democráticos pueden autoevaluarse tranquilamente, revisar las actuaciones de sus policías, atender las denuncias de la ciudadanía, ser justos con los funcionarios, aplicar las leyes internamente. Sin embargo, las apariencias engañan y maquillan un sistema corrupto y corruptible, plenamente controlador y hermético.

Queda claro que los pobres, extranjeros, y personas de colectivos minoritarios salen perdiendo siempre, pero si además se es mujer en alguna de estas circunstancias sale perdiendo y el miedo se le mete hasta en el tuétano.

Esta película también me hace pensar en los informes anuales de Amnistía Internacional sobre el estado de los Derechos Humanos en los distintos países del mundo. En ellos, indican la violencia policial con frecuencia, incluso torturas y malos tratos en comisarías.


 

TIRAR PIEDRAS CONTRA SU PROPIO TEJADO

TIRAR PIEDRAS CONTRA SU PROPIO TEJADO


Ya no me molesta que personas dependientes de las ayudas del gobierno, que cobran 500 euros al mes y las que nunca se ha buscado la vida porque desde jovencitos les enchufaron en un colegio privado, de la iglesia, se burlen de la gente que reivindica su derecho a la vivienda en Sol, difundan memes ofensivos sobre las personas que luchan para poder vivir con dignidad, autónomamente, de sus trabajos (que generalmente no son enchufes ni pagas del Estado) en una casa que pagan religiosamente.

Ya no me molesta comprobar lo manipulados que están sus cerebros por contribuir a los discursos de odio fascistas, franquistas, voxeros, vacíos de realidad y argumentos, basados en mentiras y defensores de las multinacionales, los ricos, las élites financieras y los señoritos de toda la vida. A estas alturas ya saben que son la pieza necesaria para que sigan existiendo privilegiados y pobres, ya saben que nunca serán de los primeros y que siempre tendrán el papel de súbditos, de plebeyos, de estómagos agradecidos pobres, sin capacidad de empatizar con los que son iguales a ellos, sin sensibilidad para ayudar a nadie ni siquiera a ellos mismos. 

Ya no me molesta la gente pobre egoísta que tira piedras contra su propio tejado. Son los lameculos de toda la vida aunque piensen que no lo son. Pobres.

Solo siento pena, lástima. 

Dependen de un Gobierno de Izquierdas, o de la Iglesia, para comer, de la familia más próxima que les sostiene la casa, los hijos y les paga la gasolina y las medicinas. Estas personas votan NO a mejorar el acceso a la vivienda al votar a la ultraderecha. ¿Qué sería de ellos sin los servicios sociales de los gobiernos de izquierdas, sin las ayudas fiscales y cuantiosas subvenciones a la Iglesia del gobierno actual? Cuando gane la derecha ¿qué van a hacer con tanto desprecio y burla inmorales, de qué van a vivir si quitan las "paguitas" o eliminan los enchufes de la Iglesia, acamparán ellos solos en Sol, reunirán a miles de personas para protestar pacíficamente ante el Congreso, conseguirán adeptos a sus causas? Sencillamente, serán el tonto útil que fue necesario para arruinarles la vida y la de sus hijos, quitarles el presente y el futuro.

Toda la vida igual, no sé cómo lo hacen, pero siempre hay un colchón de gente pobre que le baila el agua a los ricos y los hace más ricos consiguiendo ser ellos más pobres.

La pobreza tiene que ver con los derechos, con la falta y violación de derechos. El de la VIVIENDA es uno de los más básicos y universales, impedirlo o dificultarlo supone ser fascista o antidemócrata.

Quienes tenemos trabajo y pagamos los impuestos legalmente mantenemos a estos pobres que hacen todo lo posible por acabar con nuestras vidas que son las que les sostienen a ellos. Esta paradoja se repite a lo largo de la historia, pero apena mucho comprobar hoy, ante el drama de la vivienda, que son vecinos, familia, compañeros...

Mañana hay convocadas muchas manifestaciones por toda España y no les veremos en ninguna. Cuando el clamor popular consiga bajar los alquileres e impedir desahucios ellos se aprovecharán como lo hacen ahora de nuestros impuestos.

Bueno, cada una a su sitio, a posicionarse del lado de la vida que quiera estar. Ojalá todas fuéramos libres para elegir dónde nos situamos y a quién votamos, ojalá los intereses de clase prevalecieran en favor de la democracia, la justicia social y la convivencia pacífica.


  PLUTOCRACIA PP, VOX Y JUNTS El poder del dinero, sin disimulos, ha vuelto a imponerse ante las soluciones mínimas del problema general de ...