lunes, 31 de marzo de 2025

REDES SOCIALES COMO COMODÍN DEL PÚBLICO

 NO TODO SON LAS REDES SOCIALES



Esta mañana, una compañera profesora me ha dicho que un alumno le hizo el saludo nazi, le llamó la atención y su padre quiere hablar con ella porque considera que no tiene que hablar de política en clase.

Hay mucha polarización social, incluso en las propias familias, tanta que los adolescentes, proclives a los extremos y rebeliones con o sin causa, la reciben de buena gana y fácilmente. El alumnado de la ESO y Bachillerato absorbe imágenes y sonidos como esponjas, ya sean del móvil, ordenador o su casa. La madre y el padre, los abuelos y hermanos, todos contribuyen a que un día hagan el saludo fascista en plena clase y se queden tan panchos ante la llamada de atención del profesorado.

Todo sucede en un IES público, garantía de derechos fundamentales, democráticos. En este contexto tiene más importancia que se enseñen valores democráticos sin cortapisas, sin disimulos, porque está en juego la cultura, el saber, la acción de la ciudadanía. No es lo mismo el respeto que faltar al respeto, la igualdad que la discriminación, la justicia que el abuso, en definitiva la verdad que la mentira. La ley de educación vigente deja muy claro cuáles son los principios básicos del sistema educativo español, como es lógico son los democráticos y no los fascistas.

Desde hace tiempo es delito cualquier apología del franquismo u otros fascismos, entre otros motivos por las consecuencias que ha tenido cuando ha estado vigente, pero sobre todo por el odio que genera. La adolescencia es esa etapa natural que todavía no dispone de argumentos propios para justificar las acciones y las ideas, así que es muy fácil influir a los y las adolescentes.

La responsabilidad de las familias en la educación de sus hijas e hijos es total, no ha disminuido por el hecho de pasar poco tiempo con ellos, o porque estos usen las redes sociales o vayan al instituto hasta que sean mayores de edad. De hecho, son las familias las responsables siempre del comportamiento de sus hijos dentro y fuera de sus casas mientras son menores. Por esto nos avergüenza e indigna tanto el caso de Cantabria, en el que varios chicos han vejado a un compañero con discapacidad física e intelectual, por sus familias, qué verán en sus casas, qué oirán, qué les enseñarán a sus hijos. Rápidamente pensamos en sus madres y sus padres.

No todo vale en democracia. No todo vale en el colegio, instituto o universidad. Basta ya de consentir o disculpar comportamientos de odio, fascistas, racistas, machistas, tránsfobos, aporofóbicos o xenófobos. Si los practican menores hay que enseñarles que es un delito y por qué lo es. El negacionismo no debería entrar en clase, tenemos argumentos científicos e históricos en todas y cada una de las asignaturas.

Recordamos que las instituciones públicas de nuestro país facilitan las escuelas de familias en las que se ofrecen talleres y charlas sobre temas relacionados con la educación de sus hijas e hijos. Convendría que asistieran, que dialogaran sobre cualquier duda o propuesta, y entre todas y todos aprender a convivir en paz, respetándonos para dar ejemplo.

EMILIA PÉREZ

 EMILIA PÉREZ

Jacques Audiard, 2024


No me gustan las películas que son musicales. Cada canción que hay en esta la habría preferido hablada, de hecho las letras eran, casi siempre, diálogos o pensamientos interpretables como escenas corrientes. Esta característica la convierte en un metraje más largo innecesariamente.

Es original mezclar el narcotráfico, la transexualidad y México. La dosis de violencia que conlleva lo primero se extrema cuando interviene lo segundo, siendo lo tercero el escenario ideal de los excesos pasionales y visuales. Entre medias las leyes, representadas por una abogada que tiene remordimientos morales siendo tan buena que consigue hacer ganar juicios vergonzosos. Esto será el ingrediente que una todos los elementos necesarios para urdir la trama y resultar interesante hasta el final. Las situaciones machistas están presentes en todo momento.

No falta el sentido del humor, imprescindible cuando se trata de denunciar acciones humanas. Aparece sobre la cirugía plástica, los tribunales, las mansiones, las relaciones familiares, laborales, sexuales, incluso en los tópicos geográficos.

Las actrices principales está muy bien, todo el rato, especialmente Karla Sofía Gascón quien interpreta un doble papel, cada uno en las antípodas del otro, en todos los sentidos, no solo físico. De hecho, ella es la clave de toda la película, por esto ha recibido tantos premios.





jueves, 27 de marzo de 2025

LARGA VIDA AL TEATRO

 MUERTE ACCIDENTAL DE UN ANARQUISTA

Darío Fo


Primer acto.
Escena primera.
(...)
Sospechoso: No, por desgracia no se me ha presentado la ocasión. Pero cómo me gustaría...el de juez es el mejor oficio. Primero, casi nunca se jubilan. Es más, cuando un hombre normal, cualquier trabajador, a los 55 o 60 años está para que lo retiren, porque empieza a estar torpe, lento de reflejos, para el juez, en cambio, empieza lo mejor de su carrera. Un obrero después de los cincuenta está acabado: provoca retrasos, incidentes, ¡hay que echarle! El minero a los 55 tiene silicosis...el empleado de banca lo mismo, se equivoca en las cuentas, olvida los nombres de los clientes...fuera a casita, estás viejo. Pero os jueces no, para ellos es todo lo contrario, cuanto más viejos y ga...distraídos estén, más los eligen para cargos superiores, les confían puestos importantes...¡absolutos! Tienen el poder de destruir o salvar a una persona a su antojo, te dictan cadena perpetua como el que dice "mañana llueve" (...) y encima son sagrados, porque no olvidemos que existe el delito de injuria por hablar mal de la magistratura...¡aquí y en Arabia Saudí! Ah, sí, el de juez es el oficio, el personaje por el que daría lo que fuera con tal de interpretarlo, por lo menos una vez en la vida.

8

8

Julio Medem, 2025


Tengo la sensación de que en esta película se nos enseña una cosa y se nos quiere dar a entender otra. Supongo que muchas obras que recorren grandes períodos de tiempo pueden tener esta intención, mostrar apenas retazos de hechos históricos para que quienes los veamos pongamos el resto, rellenemos con nuestro conocimiento y experiencia de los hechos que nos cuentan. A veces dar por supuesto ciertas cosas implica correr riesgos, en este caso supone saber la historia del siglo XX de nuestro país, con los menores sesgos posibles, y esto es mucho suponer.

Medem narra la vida de dos personas desde su nacimiento, el mismo día y separados por apenas tres kilómetros de distancia, sus madres compartieron el mismo médico al parirlos: el 14 de abril de 1931. A partir de ahí los momentos más trágicos de la historia de España son atendidos desde las vidas personales de estos personajes. Lo más probable es que todos los hitos manchados de sangre se queden cortos respecto a la realidad de los años treinta, cincuenta, sesenta o setenta, pero resultan suficientes para al verlos podamos abundar por nuestra parte.

Me he visto bastante reflejada con las escenas de los noventa y las de este siglo, porque acaba justo cuando superamos la pandemia del covid, al fin y al cabo ha sido mi vida más reciente y mi memoria la conserva bien.

Usa bastante la pantalla en blanco para hacer pausas, a veces emocionales y a veces reflexivas, en cualquier caso con sonido de tacones bailando de Sara Baras y de pitos de las manos de su compañía de baile flamenco. Por cierto, la banda sonora está muy bien y la de los créditos es Israel Fernández ni más ni menos.

Hay un gran trabajo técnico debido al periodo de tiempo que abarca, desde maquillaje y vestuario a exteriores y vocabulario. A ratos parece un cuento trágico y realista, y también cómico e ideal, en el que vemos lo peor y lo mejor de nuestro país, aunque sea en pinceladas de cine.

La pareja de protagonistas engancha desde el principio y su evolución se sigue bien gracias a su buena interpretación, aunque puede parecer poco verídica en algunos momentos, incluso fantástica, siempre contiene algún nexo con la realidad capaz de mantener la historia. Las cosas que recordamos nunca fueron así exactamente, nuestra memoria inventa y olvida, rellena y destruye en función de muchos factores. La memoria que guía a Medem en esta película resulta, a pesar de lo que cuenta, atractiva, asumible y muy placentera de ver.

La polarización política aparece en todos los ámbitos de la sociedad como el fútbol o la religión, el machismo y la cultura. Algo que está sucediendo otra vez, desgraciadamente, dado el auge de las redes sociales y su uso para desinformar y crear odio.

Hacía mucho que no veía películas de este director y me ha vuelto a gustar. Yo hubiera mostrado de manera más clara que la violencia de unos no es comparable con la de otros, que en un caso se defendían valoras democráticos y en el otro valores dictatoriales, esta oposición no puede igualar lo que hicieron en un bando y en el otro por mucho que la película pretende reconciliar a las dos Españas, al menos así se deduce de la dedicatoria final.