LO SABÍAMOS Y LO HEMOS PERMITIDO
En 2009 Alianza Editorial publicó El desajuste del mundo de Amin Maalouf de donde extraigo párrafos para comentar en clase con el alumnado de Bachillerato, en la segunda evaluación, cuando ya han tomado contacto con la materia, Filosofía, al menos con algunos de los atributos clásicos de la misma como ser crítica, racional y universal.
En este libro podemos leer:
En cuanto un gobierno intenta solucionar un problema, se encuentra con que va unido a otros cien, que pertenecen a ámbitos diferentes y que escapan a su influencia. Puede estar luchando contra la recesión, la inflación, el paro, las pandemias, o también contra la violencia urbana, pero en cualquier caso se estará topando con problemas de todo tipo -geopolíticos, sociológicos, sanitarios, culturales o éticos- que proceden de todos los puntos del planeta; problemas que tendría que resolver forzosamente para tener alguna probabilidad de actuar con éxito pero que están fuera de su alcance, o lo están casi por completo. (pág.85)
Cierto es, se me dirá, que el presidente de los Estados Unidos es hoy en día poderoso; sus decisiones políticas afectan al destino de todo el planeta, y, en consecuencia, quienes lo eligen desempeñan un papel que, por derecho, no les corresponde, puesto que lo que eligen resulta a menudo determinante para el futuro de los asiáticos, de los europeos, de los africanos y de los latinoamericanos. En un mundo global no es así como deberían suceder las cosas. Pero ¿para qué dejarnos el pellejo en un problema que no tiene solución? ¡La verdad es que no es posible darles a los colombianos, a los ucranianos, a los chinos o a los iraquíes el derecho de voto en las elecciones presidenciales norteamericanas! (pág.104)
Hoy en día, el extraordinario florecimiento tecnológico permite controlar mucho más el territorio mundial; y ha contribuido a concentrar el poder político en una cantidad reducida de ciudades, e, incluso, de modo principal, en una sola. Lo que explica la aparición, por vez primera en la Historia, de un gobierno cuya "jurisdicción" abarca el planeta entero (pág. 105)
Lo curioso del contenido es cuando Maalouf lo publicó, ¿era tan previsible el comportamiento de EEUU ya en 2009 o solo unos pocos intelectuales, como el autor, fueron capaces de advertirnos de lo que nos está pasando?
Un año después, José Luis Sampedro publicaba en Destino, con ilustraciones de Sequeiros, El mercado y la globalización en el que afirmaba que La coordinación mundial encomendada en su día a Naciones Unidas y demás organismos internacionales resulta hoy anticuada e insuficiente. Cada vez se percibe más la necesidad de una autoridad supranacional con jurisdicción planetaria y capacidad ejecutiva si se quieren realizar tareas comunes como la ayuda al Tercer Mundo, la defensa del medio ambiente hoy destruido impunemente, la lucha contra plagas mundiales o contra el terrorismo y el narcotráfico, entre otras tareas de alto interés común. (pág. 90-91)
Así pues, advertidos estábamos, llevamos sabiendo lo que nos iba a pasar y lo que nos está pasando, al menos, desde que se publicaron estas obras, unos 15 años más o menos de libros, entrevistas en diferentes medios de comunicación, trabajos periodísticos, clases universitarias, comentarios de texto en bachillerato…a lo mejor es que no se ha querido hacer nada a pesar de saberlo todo, especialmente que que ¡más vale prevenir que curar!
No puedo creer que sabiendo las consecuencias de determinadas decisiones no se haya intervenido, ni un moquito, para evitar las que suponen aproximarnos, otra vez, a los totalitarismos si no estamos ya en ellos visto lo visto en Minneapolis, Venezuela o Groenlandia, por no hablar de las guerras y su falsa paz, Gaza, antesala de lucrativos negocios urbanísticos y hoteleros contrarios a cualquier mínimo atisbo de moralidad.
La OTAN ha mostrado estar al servicio de un hombre sin humanidad. La ONU no representa una autoridad suficiente ante ese mismo hombre y sus secuaces, ahora reunidos en una junta de villanos mundiales, así que algo habrá que ir haciendo y no tardar demasiado, la política tal y como la hemos conocido en los últimos 70 años está mutando hacia peor.



