LA MUERTE AJENA
Claudia Piñeiro, Alfaguara, 2025
Es mejor no saber nada de nada antes de empezar la última novela de la argentina Claudia Piñeiro. Así que lo tengo muy difícil si quiero ser coherente al hacer una crítica de La muerte ajena que acabo de terminar.
Pero sí puedo señalar que la manera en que construye los personajes forma parte de la trama, que el misterio que se ha de desvelar supone otros misterios y revelaciones suculentos para entenderlo todo, que la atmósfera presente en todo momento, en cada capítulo (tres), envuelve la circunstancia con el pasado político, no tan lejano, que proporciona las coordenadas en la búsqueda de la solución.
También puedo mencionar que la mujer, sus roles culturales de ayer y de hoy, son el centro, la diana sobre la que se disparan todo tipo de dardos, imaginables e inimaginables. Aparece como niña, como adolescente como mujer emparejada, trabajadora, traicionada, desmemoriada, valiente, reflexiva, vulnerable, superviviente.
Me encanta leer expresiones argentinas, de hecho las leo en voz alta para remarcar los acentos. Hay muchos términos coloquiales, porque el contexto los exige o los permite, que me llaman la atención y me gustan.
En el estilo, repite algo de Catedrales, enseña una mirada compleja, desde varios pares de ojos, desde varias posiciones afectadas que favorecen un enfoque calidoscópico sobre la historia principal, hasta el punto de afirmar que Los hechos dejaron de ser lo que sucedió para convertirse en lo que nos cuentan que sucedió en la penúltima página.
Se considera un thriller con todos los ingredientes de novela negra, una muerte y una investigación, curiosa, sobre la causa que, mientras se producen las pesquisas se van desarrollando los acontecimientos principales, eso sí, de manera original, curiosa también, con tintes familiares, políticos, laborales y amorosos. La depravación machista de los hombres poderosos queda perfectamente denunciada, algo que sucede no solo en los archivos de Epstein.
Todos los personajes caen bien y mal excepto Verónica que siempre cae bien, incluso cuando no sabemos quién es y pensamos que lo sabemos. Piñeiro sabe jugar al escondite con la información que ofrece en cada capítulo para que el final sea un gustazo, sepa a narración maravillosa y estés desando comentarla con alguien que también la haya leído con el fin de desvelar y revelar momentos y hechos claves en la trama.
Muy recomendable.

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