BAGGER DRAMA
Piet Baumgartner, 2024
En cuatro años, los miembros de la familia protagonista cambian de circunstancia y con ello sus propias relaciones familiares. Viven bien, son dueños de una empresa de excavadoras y hace poco que ha fallecido la hija de 19 años al chocar con un muro de hormigón que estaba en la orilla del río donde se bañaba con su hermano.
El duelo por la muerte de la hija y hermana estará presente todo el rato, de hecho condiciona la vida de la madre de manera definitiva, del padre con cambios drásticos y del hermano que pone tierra de por medio. Mientras, las excavadoras, cual flamencos en celo, bailan coreografías al ritmo de una banda sonora estupenda (Rio Wolta), exhibiendo el brazo articulado esbelto, con cabeza roja que remata la similitud animal con altivez y orgullo. La cabina transparente, blanca, sobre ruedas u orugas, pilotada por trabajadores de la empresa que, dirigidos por el hijo, convocan a propios y extraños dejando a todos con la boca abierta.
La vida de la familia y la de las excavadoras, mezclada, con perro, coro y universidad.
Los personajes a veces son maravillosos y otras veces son odiosos. Este juego de balanceo emocional (y mecánico de las excavadoras) refleja bien el tema traumático que es el núcleo duro de la película. No debe ser fácil asumir la muerte accidental de la joven hija y hermana. Aparecen escenas de dolor inmenso sin palabras, cada uno lo interioriza a su modo y con efectos diversos.
La costumbre de vivir se rompe en mil pedazos y nadie sale indemne. Trabajar, hacer planes, relacionarse, todo cobra una nueva perspectiva en el mismo espacio y tiempo. En un pueblo suizo, tranquilo y rico. Los padres son jóvenes y el hermano en edad de estudiar grado, todavía queda mucho por delante, pero cómo continuar echando de menos a la hija, a la hermana, sin derrotarse.
De poco contacto físico, incluso de pocas palabras, los tres deciden por separado qué hacer y cómo llevarlo a cabo, unos antes que otros, con más lealtades y presiones o menos resignación y aguante. Humor y dolor confluyen todo el rato hasta el final.
Merece la pena verla y escucharla.

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