EL PLACER DE RECONOCERSE
Hoy en la radio, Javier y Juanjo (A vivir que son dos días, La Ser radio) han hablado de cómo se cocina un periódico, sus columnas de columnistas, el orden de las secciones, se paran en Cartas al director porque ahí está la realidad que nos supone disonancias cognitivas, que nos demuestra cómo de lo pequeño se deduce lo grande y no al revés (la microeconomía explica la macroeconomía), además cuentan que cada persona se construye su propio periódico al ordenar las noticias y las páginas con criterios propios al margen del oficial que construye la editorial. Por esto, hubo un tiempo en que la prensa se especializó en anuncios como Segunda mano que presentaba en portada ofertas de pisos y gangas de intercambios de cosas (viuda de militar vende cama de matrimonio prácticamente sin usar), hasta que ha entrado al micrófono María, cocinera que escribe y que a Millás le parece que hace política, de la buena concretamente.
Escuchando a la cocinera me he acordado de lo que escribe y dice Irene Vallejo sobre la costura. Creo que son trabajos, hasta hace muy poco muy feminizados, que muestran bien la esencia de estar vivos, de habitar un espacio y un tiempo, de posicionarse en el mundo.
La crítica a Mercadona por influir en nuestro estilo de alimentación, en nuestra vida y relaciones personales con la comida y lo que la rodea como el hecho de comprar pescado a alguien y no cogerlo de una nevera, es la misma crítica que podría hacerse a Inditex por su condicionamiento sobre nuestro estilo de vestir y todo lo que supone llevar una ropa u otra. Comer y vestir son actos políticos.
Siento un poco de vergüenza al oír a gente, que considero inteligente, sorprenderse porque alguien, María, cuenta la realidad tal y como es, asociando la comida con la persona, con habitar las manos y los sentidos, con la toma de decisiones al elegir una especia para condimentar un guiso y sentirse capaz de hacer, de crear algo tan importante como un plato de comida, porque se nos había olvidado que es así desde siempre. Más bien, nos vienen haciendo creer que no somos capaces de nada, que todo lo tenemos que comprar hecho de una manera determinada, nos han inutilizado, despreciado como personas y nos han construido solo como consumistas. Este acto capitalista está ocultando nuestra capacidades humanas naturales. Esto es economía pura y dura que somete a la política desde las entrañas más profundas de esta.
Sí, comer es un acto político, como vestir, desplazarse, comunicarse, trabajar, relacionarse, ser mujer, habitar y estar en nuestra casa, en nuestra ciudad o pueblo, hacer país. Cada paso que damos es política, a ver si nos enteramos de una vez y hacemos algo al respecto, de lo contrario nos sorprenderemos cuando oímos a alguien decir cómo son las cosas de verdad y la trataremos como una novedad, una curiosidad o extrañeza, tal vez literaria, artística, noticia por un día.
Que nuestra conciencia es una construcción social ya lo dijo Marx en el siglo XIX y no fue original. Que las condiciones materiales en las vivimos moldean nuestras ideas y acciones es de primero de saber quién soy y dónde vivo, esto es, de política.
Somos animales sociales ¡qué se le va a hacer!

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