DÍA MUNDIAL CONTRA EL ACOSO ESCOLAR
2 DE MAYO
Las familiar que odian transmiten el odio a sus hijos e hijas. Los amigos que odian transmiten el odio a sus amigos y amigas. Las religiones que odian, los políticos que odian, los seguidores deportivos que odian, las canciones que hablan de odio, los videojuegos que consisten en odiar...todos estos agentes socializadores están presentes en nuestros y nuestras escolares a diario, durante mucho tiempo.
La mayoría de la población escolar no tiene herramientas cognitivas propias para defenderse de los constantes y persuasivos ataques de odio que recibe por todas partes, especialmente por las redes sociales.
No hay evento social en el que no se produzcan altercados violentos contra diversos colectivos, que si homosexuales, que si feministas, que si ecologistas, que si inmigrantes. Nunca si son personas ricas, ya tengan la orientación sexual más minoritaria posible o su piel sea de colores, el dinero es una barrera de protección del odio y sus múltiples versiones como el acoso.
Cuando se reivindican unas condiciones laborales para ejercer dignamente la docencia, se reclama una ratio suficiente para atender al alumnado en todos los aspectos necesarios para que pueda aprender, como tener seguridad, tranquilidad y libertad. Estos asuntos suponen un clima del aula sin odios, es decir, sin acosos. Para que el profesorado pueda actuar cuidar ese ambiente escolar el número de alumnas y alumnos por aula no debe superar los 15 o 18 miembros, nunca más de estas cifras porque la atención y observación que requieren cada estudiante se pierde en la masa indiscriminada del grupo-clase.
Los discursos que más se oyen en casa, en los medios y entre iguales van calando las conciencias del alumnado y así su comportamiento. Resulta bueno molestar al diferente, puede que se te premie si lo haces delante de otros y que tengas más popularidad si te atreves a insultarle o pegarle cuando alguien te graba y lo sube a las redes. Esta evolución del comportamiento matón hay que pararla al primer síntoma, luego resulta muy difícil porque hay que deshacer lo que está fuertemente instalado en el cerebro, los prejuicios, los estereotipos, las creencias (siempre rodeadas de auras de inocencia)-
No es necesario ni inevitable el acoso escolar, ni en infantil, primaria, secundaria o universidad. Quienes acosan de estudiantes pueden seguir haciéndolo de trabajadores, de compañeros, de padres y madres. Quienes sufren el acoso escolar siempre lo tendrán en cuenta en sus vidas, aunque pase mucho tiempo.
Queremos impedir el acoso pero necesitamos medios y complicidad de toda la sociedad.

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