UNO PARA TODOS
David Ilundain, 2020
A Cristina, por su implicación constante.
Esta semana la EDUCACIÓN PÚBLICA es protagonista por muchos motivos y casi ninguno bueno, desgraciadamente. Sin embargo, hace unos años se estrenaba esta película que el martes pasado, esta misma semana también, cuenta la historia de un colegio rural aragonés en el que suceden hechos que afectan al alumnado, al profesorado y a las familias de manera crucial para sus vidas. Hechos así son el día a día de todos los colegios e institutos de cualquier lugar, no solo en nuestro país.
Mientras en Valencia, Madrid, Aragón o Cataluña la comunidad educativa de la PÚBLICA está reivindicando mejoras para llegar a unos mínimos de calidad, sus gobernantes responsables de esos mínimos les desprecian, les acusan, les ningunean, les agreden una y otra vez, sabiendo que en realidad a quien le faltan al respeto es a la ciudadanía de la PÚBLICA, justo a esas personas que le deben su cargo institucional, su sueldo.
Todo mi apoyo desde este humilde blog de profesora de la instituto público español (camiseta verde).
El caso es que la película que RTVE emitió el martes nos da una idea de lo que supone educar, en clase y en casa.
A través de unos pocos personajes, especialmente el protagonista, se narra un curso apenas comenzado de sexto de primaria. El interino que sustituye a la maestra titular aborda su trabajo con seriedad, compromiso y sensibilidad ante su alumnado. Como el curso es largo, van apareciendo novedades y circunstancias que lo construyen y dan forma, como alumnas más o menos bordes, alumnos más o menos especiales y un alumno enfermo de cáncer desde el curso anterior que se reincorpora.
La película muestra muy bien cómo los cursos están vivos y cambian cada día, cómo los acontecimientos transforman al alumnado, muchas veces para el resto de sus vidas, y también hacen cambiar al profesorado. La estrecha e inevitable relación que se genera en el aula cada día, a la largo de diez meses, es trascendental para todas las personas que están ahí. Dibujos, mochilas, juegos, espacios, tiempos, amistades, familias, creencias, físicos, ropas, roles de género, acentos y tonos de voz, todo lo que llevamos consigo se modifica, poco o mucho, en el aula, todo lo que somos sucede y cambia en clase, casi siempre de manera paulatina, aunque a veces lo hace bruscamente.
Somos mutantes, de hecho, mutamos tanto que en clase aparecemos de una manera y en casa de todo lo contrario, ante el profe tenemos un comportamiento y ante mamá el opuesto.
La trama explora las circunstancias personales del maestro sutilmente, las da a entender más bien, pero con detalles suficientes como para los espectadores nos hagamos una idea de lo que le está pasando más allá del su trabajo y que le afecta al mismo, a sus relaciones laborales y personales.
Resulta entrañable la composición de la vida cotidiana, la casa, la compra, el calendario con los festivos, el pueblo, el coche y el móvil. El director consigue acercarnos lo justo e imprescindible al personaje principal en pocos planos y escenas, ya que la mayoría del tiempo la película transcurre en el aula. Los personajes adultos que forman parte de hábitat de Aleix son una maravilla, aportan credibilidad e intriga a la trama, suman muy bien.
Me llama la atención que haya elegido a un hombre para representar el papel de la educación pública española cuando la mayoría de docentes son mujeres, especialmente en primaria. Pero, tal vez, quiera romper una lanza a favor de la sensibilidad profesional de todo el profesorado, a favor de la humanidad sin límites de la mayoría de los docentes. ¡¡El actor está de nota!!
Queda demostrado, una vez más que el cine aborda la educación, que nada es lo que parece, así que aunque solo sea por esto, las autoridades políticas responsables de la EDUCACIÓN PÚBLICA deben atender las demandas del colectivo escuchando sus propuestas, valorando posibilidades y finalmente resolviendo problemas de la ciudadanía. Si no lo hacen deberían irse y dejar a otras personas la encomiable y maravillosa tarea de servir a la EDUACIÓN PÚBLICA.

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