lunes, 29 de diciembre de 2025

FATHER, MOTHER, SISTER, BROTHER

 FATHER, MOTHER, SISTER, BROTHER

Jim Jarmusch, 2025


Con un magnífico elenco, Jarmusch nos lleva a imaginar las relaciones familiares más estrechas, o las que deberían serlo, las de los hijas e hijos con sus padres y madres, incluyendo la que entre ellos mismos. En tres lugares lugares diferentes un hilo común, algunas frases comunes, varios objetos comunes y la misma cámara con planos cenitales.

Para entender lo que está pasando tienes que imaginar mil posibilidades y descartar otras tantas. Apenas queda nada claro, aunque se insinúan ciertas cosas, que pueden descolocar las ideas previas hasta el punto de desecharlas por completo. Esto está muy bien hecho y creo que es el ingrediente de calidad, junto a las interpretaciones de todos y cada uno, aguantando primeros planos interiores, ya sea en un coche o en el salón de la casa, alrededor de un te, un café o un vaso de agua.

Se juega con las apariencias, la decoración, es decir con las mentiras que suelen poblar las visitas de los familiares que se ven poco o nada, que se llaman poco o nada, pero que tienen un pasado un común, la infancia y la crianza, este terreno es tan potente que los mantiene unidos, a su modo, aunque pasen los años, y con ellos la vida de cada cual, sin contacto presencial.

No sé cuál prefiero porque las tres historias exigen imaginar circunstancias muy interesantes y porque muestran personalidades muy originales. Puede haber celos, envidias, amor, empatía, ingenuidad, frialdad y mucho entendimiento, aunque no se revele por mantenerse en el rol que toca.

Me gusta mucho la música y la fotografía, también en las transiciones.

El hecho de llegar en coche a todas las casas me parece un elemento genial para ir preparando al espectador, para acompañarle hasta la puerta y disponerle ante el espectáculo que va a presenciar. El trayecto en coche es muy revelador y cinematográfico. Carretera de montaña nevada, calles irlandesas y parisinas...empezamos a volar en el coche y también en el coche nos regresamos, con los protagonistas, de la pantalla grande y envolvente de la sala de cine. ¿Qué tendrán los coches que sirven para tantas cosas, materiales e inmateriales, para tantos estados de ánimo, buenos y malos, para simbolizar tantas vidas distintas pero iguales?, supongo que debe ser el viaje, ese tiempo de no estar todavía o estar llegando/saliendo, ese lugar en el que se habla bajo, como en confesión, de todo lo que nunca se habla fuera. Subir y bajar del coche es un acto que abre y cierra vidas.

Te quedas con la sensación de querer otra más. Y esto es muy bueno.

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