FE MI NIS MO
Cada 8M comprobamos la importancia del lenguaje para construir la realidad. Unos días antes aparecen cifras de violencia de género (asesinatos, violaciones, agresiones), de brecha salarial de género (15% más o menos), de feminización de la pobreza, de contratos parciales, de sexismo en los juguetes, en la ropa, en la publicidad o en los estudios, del número de jefas, juezas, decanas, catedráticas, alcaldesas, policías, bomberas o futbolistas. Algunos medios de comunicación informan sobre las muchas y varias desigualdades de género con las que convivimos a diario.
Cada año son las mismas.
Me llama la atención la discriminación médica y de cuidados. Se ha naturalizado tanto que ni se protesta por ella. A las mujeres cristianas les pasa algo parecido, tan solo en Madrid o Valencia se suman a las reivindicaciones para evidenciar su papel secundario y asistencial en la iglesia.
Sin embargo, tal vez por ser profesora de educación secundaria, lo que nunca de ja de sorprenderme es el aumento del patriarcado entre mi alumnado, chics y chicas. Llama poderosamente mi atención el control del pensamiento a través de la manipulación lingüística. Como ejemplo el resultado de una encuesta a propósito del 11F, Día mundial de la mujer y la niña en la ciencia según la ONU. La mayoría señaló como causas desigualdad de género en la ciencia la falta de referentes femeninos y la falta de oportunidades, pero no eligieron la respuesta "machismo social".
Ya ha interiorizado el discurso negacionista de los fascismos. Ya u otra vez. En menos de una década. Son incapaces de llamar a las cosas por su nombre, la resignificación está triunfando a la velocidad de la luz. Son capaces de señalar las causas pero no las nombran y, ya se sabe, lo que no se nombra no existe.
Distinguir entre sujeto y objeto (la foto de arriba) es la clave para el análisis lingüístico de las oraciones, por eso también lo es para construir la realidad que habitamos. El lenguaje es el vehículo del pensamiento. No da igual analizar mal una oración como tampoco nombrar mal los hechos y estos son machistas, basta con tener los ojos abiertos o los oídos despejados.
¡Bravo! La causa de la brecha salarial, de la falta de referentes, de la falta de tiempo mediático de esos referentes que sí existen, de la discriminación y falta de oportunidades, la causa primera es el machismo. Decían en la ser el otro día el porcentaje de adolescentes que creían en la igualdad entre hombres y mujeres y el porcentaje de adolescentes que se denominaban a sí mismos feministas. El primero era bastante mayor que el segundo, aunque igualdad y feminismo sean lo mismo, porque el lenguaje importa. Y el machismo cala hasta en el lenguaje.
ResponderEliminarSolo hay que ver los comentarios en redes sociales a las noticias de prensa de los medios locales que informaban sobre el 8M. Completamente despectivos e ignorantes. El machismo está en todas partes.