PRIMAVERA
paseo urbano por el Júcar conquense
Entre cantos de diferentes pájaros y sonidos del agua atropellada por las rocas, la mañana primaveral se convierte en paseo placentero sin pensarlo, aparece con colores verdes, rojos y morados.
Resulta especialmente bella la ladera vestida de amapolas entre cardos y malvas, inclinada, tierra de pinos altivos que desafían a la gravedad y al viento. Es una alfombra viva que protege al caminante, casi lo envuelve y lo acompaña hasta la llegada a la llanura en donde se abre el horizonte y la mirada se expande a uno y otro lado del río.
Imposible no pensar en el arte impresionista, difícil no asociar cada flor con una pincelada francesa...El arte imita, en este caso a la naturaleza, como diría Aristóteles. Nos procura diversión y placer, como diría Gorgias, o es un crítica y denuncia lo que hacemos los humanos en el mundo, también a la naturaleza, como diría Adorno...el caso es que puede ser todo a la vez y lo mejor es que lo podemos comprobar partiendo de lo que vivimos, por ejemplo un paseo matutino por la orilla del Júcar, entre San Antón y Fuente del Oro: naturaleza y cultura.
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