lunes, 6 de febrero de 2023

LOS SANTOS INOCENTES

 LOS SANTOS INOCENTES. M. DELIBES

Javier Hernández-Simón


El Teatro Auditorio de Cuenca lleno de mayores, jóvenes y estudiantes deseosos de ver, representada sobre un escenario, una de las novelas más genuinas del siglo XX en nuestro país. Inevitable el recuerdo de la extraordinaria versión cinematográfica para la mayoría. Las expectativas en todo lo alto...hasta el final.

Pepa Pedroche (Régula) me decía que en la adaptación el tiempo correspondía a 1968, justo cuando en Francia estaba la revolución cultural y así la comparación que hace el señorito Iván (Jacobo Dicenta) de España con Francia ante el embajador francés (José Fernández) queda enmarcada y refleja el sinsentido y la maldad que el franquismo imponía en todos los rincones del país.


La humillación y el desprecio sin límites, evidenciando el abuso, constante, de poder de los ricos sobre los pobres. Cómo las costumbres son crueles cuando consiguen normalizar la injusticia en todos su extensión, consiguen que los ofendidos se sientan orgullosos y agradecidos a sus verdugos.

Los diálogos, perfectamente entonados, son trozos de realidad que ha construido lo que somos hoy. Suenan creíbles porque lo son. El machismo, la prepotencia, la dominación, la cosificación, el desprecio, la ignorancia así como la esperanza, el deseo de cambio, el querer hacer y querer ser diferente, aparecían permanentemente en las voces y en los cuerpos de los personajes, que llenaban todo, incluso el patio de butacas.

Los pájaros sobre volando inquietantes y protegiendo seguros dan cuenta de la ambigüedad, de la distancia en las posiciones mentales y físicas de las clases sociales durante el franquismo. Son ellos los que justifican la existencia de Paco el Bajo y su familia en el cortijo del señorito, pero también son ellos las que causan la solución al drama insoportable de la falta de dignidad humana.

La dureza de la vida en el campo con tantas necesidades en la casa, en las ropas, en la salud, en la educación, en los enseres, es transmitida con las luces, el sonido de la txalaparta, los objetos apilados de manera informe e imprecisa, con la expresión corporal de todos empezando con Marta Gómez (la niña chica), siguiendo por Javier Gutiérrez (Paco el Bajo) y las miradas y las manos de cada uno de los miembros de la familia, padre, madre, hijos y tío Luis Bermejo (Azarías).

La conversación entre las mujeres, Régula y Nieves (Yune Nogueiras) sobre las posibilidades vitales es, sencillamente, entrañable. La madre que confiesa no tener piernas, igual que su otra hija enferma, pero que Nieves sí las tiene para salir de allí y poder vivir como una persona y no como animales que es como les tratan en la finca del señorito, él mismo y los guardeses. Esa conversación, con su metáfora oportuna y acertada, nos advierte que hay situaciones que se perpetúan si no se provoca la transgresión, aunque suponga dolor, mucho dolor porque lo más probable es que madre e hija no se vuelvan a ver nunca más.

De nuevo Régula mantiene otra conversación con su hermano enfermo y sus hijos sobre su otro hermano asesinado en la guerra y desaparecido sin rastro ni para llevarle unas flores a la tumba. Dura poco esta escena pero inunda de injusticia la historia de todo un país todavía hoy.

Estas dos conversaciones nos sonrojan y nos recuerdan el peligro de soportar más de lo conveniente un régimen antidemocrático, una cultura fascista, una sociedad machista y una justicia corrupta.

Delibes siglo XXI, todo un lujo verlo.


viernes, 3 de febrero de 2023

EDUCACIÓN EMOCIONAL

 EDUCACIÓN EMOCIONAL


Cuando los ponentes del curso Inteligencia emocional nos preguntaron por qué estábamos allí, asistiendo a un curso llamado así y qué expectativas teníamos del mismo, la mayoría dijimos que queríamos aprender estrategias para resolver los conflictos que hubiera entre nuestro alumnado. Solo vimos este tipo de inteligencia en relación con los conflictos y con el alumnado que pudiera provocarlos. Nadie relacionó el tema con nuestro estado anímico ni profesionalidad.

Cuál fue nuestra sorpresa al ir constatando que, lejos de abordar conflictos de aula, la cosa iba de saber cómo nos sentimos, qué pensamos de nosotras mismas, qué trato tenemos con el alumnado, cómo lo calificamos, cuántos prejuicios arrastramos en nuestras clases hacia nuestros compañeros y especialmente hacia nuestro alumnado y sus familias.

El caso es que, las emociones están en nosotros siempre, cada instante de nuestra vida, y puede ser conveniente aprender a tratar con ellas para que nuestro trabajo, importantísimo en nuestra vida, sea lo mejor posible, cuándo decimos de nuestro alumnado que es orgulloso, cuándo que está aliviado, en qué circunstancias lo consideramos esperanzado o en cuáles angustiado, son interrogantes que no solemos plantearnos, o pocas veces lo compartimos con los demás.

En las dinámicas que trabajamos no coincidíamos en los diagnósticos, ni mucho menos en la semántica a la hora de calificar emociones en determinadas circunstancias. Podría suceder que nuestro alumnado viviera una situación y cada uno de los profesores que le damos clase lo calificáramos con un atributo distinto, a veces muy distinto.

Una de las conclusiones más palpables fue nuestro error de partida sobre la educación emocional y la inteligencia emocional, son aspectos que realizamos, sí o sí, desde que entramos en un aula. Aunque jamás presenciáramos conflictos entre nuestro alumnado o compañeros, las emociones siguen ahí y actuamos de acuerdo a las que tenemos en cada momento.

Por cierto, el programa DULCINEA va de esto, a ver qué tal nos sale en mi centro. Un grupo importantes del claustro lo queremos implantar...

jueves, 2 de febrero de 2023

FRANKENSTEIN, Isidro Ferrer, FAP

 FRANKENSTEIN Escenografismos

Isidro Ferrer

Fundación Antonio Pérez, Cuenca


Un libro de Mary Shelley, esta pared, foto de arriba, y una cortina oscura muy fina y ligera que se corre fácilmente para entrar en la sala o cámara oscura donde las maquetas del ilustrador aparecen representando escenas de la obra, muy conocidas, con Víctor y su criatura, deformadas por las sombras que producen unos focos, mínimos, perfectamente colocados en las propias tarimas de las maquetas. Estas ofrecen una selección de momentos narrativos claves, casi podrías entender, sin leer, lo que sucede en la narración.

A quien le guste las maquetas, las miniaturas, el cine, el dibujo o la ilustración, o todo a la vez, puede disfrutar de esta joyita de exposición.

Todo, poco, es la novela. Hay citas en las paredes. Impacta el minimalismo y el efecto de suficiencia, también lo meticuloso y acertado del dibujo, el color, los tamaños, la disposición de los objetos, las distancias del foco de luz...el formato de la exposición.








ROSSELLA VASTA, FAP, CUENCA

 ENTRELAZAMIENTOS

Rossella Vasta, Fundación Antonio Pérez

Cuenca, hasta el 19 de Marzo


Entrar a la Fundación Antonio Pérez una mañana, entre semana, es un de los mayores placeres que puedes sentir en Cuenca. Hoy el sol empezaba a calentar en el patio de la Fundación, sin viento, con unas vistas luminosas sobre la hoz del Huécar y el imponente Parador que se alargaba hasta el puente de San Pablo, sin turistas, y tocaba las Casas Colgadas.

Todo empezaba en el paseo del Auditorio, la subida al Casco Antiguo, con parada en la fuente de la plazoleta de la misma Fundación. 



Con los edificios de siglos invertidos por el agua de la fuente empiezas a estar con el ánimo apropiado para entrar y descubrir la exposición de la italiana. Una parte en la iglesia y otra en los sótanos, para que el espacio tienda a infinito, como los trazos repetidos de sus pinturas, sin fin, sin comienzo, sin saber dónde empieza y dónde acaba el entrelazamiento.



Cuando la luz natural inunda las salas se aprecia mejor el trazo, el grosor, aunque no se pueda apreciar la continuidad de las líneas. Cuando la luz es artificial los reflejos distorsionan e impiden la búsqueda que la mirada siempre pretende en el objeto pintado

Aquí, en el patio, insiste el arte en acompañar al visitante y ofrecer más imágenes invertidas...


 EL SER QUERIDO Rodrigo Sorogoyen, 2026 Sales del cine impactada por lo que acabas de ver y oír hasta el final, porque la banda sonora prota...