domingo, 31 de enero de 2021

MORGAN

 Morgan


"Cúrame viento, ven a mi, llévame lejos, sácame de aquí.
Cúrame tiempo, pasa para mi, y sálvalos a ellos"
Sargento de Hierro, Air, 2018

Que yo sepa, solo tienen un par de canciones en castellano. La que cito parece escrita para el momento que vivo, y es que, a veces, la música tiene esas cosas, que es tuya o tú eres ella, da igual, la fusión entre las palabras y las emociones suenan como una sola voz, al mismo ritmo.

Nina canta muy bien, tan bien que eso, su voz, es parte de la fusión con lo que dice, con cómo lo dice. No es que susurre en alto es que canta así de maravillosamente, es desgarradora y dulce a la vez, tremendamente cercana y familiar. Empezó haciendo coros y, claramente, los coros hay que hacérselos a ella, a veces a ella y a su piano. Podemos oírla en varias colaboraciones y siempre lo hace bien, mejora la canción original, no me extraña que tantos la quieran.

Sus dos discos son seductores, te atrapan, quieres oírlos una y otra vez, tienen capacidad de tocar muchos estilos a un alto nivel, hagan lo que hagan, con Nina de solista, te hacen sentir, balancearte, bailar, cerrar los labios, querer apreciar cada nota de cada instrumento, y que suenen y suenen. Un ejemplo es Home en esta versión  Morgan - Home (Live @ Joy Eslava) - YouTube.

Morgan, la banda, hacen una música muy oportuna, valiosa, sólida. Son muy buenos. El grupo sabe lo que tiene entre manos a juzgar por los vídeos en directo. Verlos sería un auténtico lujo!!




sábado, 30 de enero de 2021

TEATRO PAVÓN

CIERRA EL PAVÓN 

SE VAN LOS KAMIKACES 


Haciendo un gran ejercicio de responsabilidad, ante la persistente pandemia, se cierra el Pavón.

Aunque para persistente el teatro, incluso como un kamikace.

Me encanta el arte comprometido con la exigencia, la verdad y el buen trabajo. Me encanta que me haga sentir y pensar. Me atrae el hecho de tener que estar atenta, activa, alerta en una representación. Me seduce la palabra dicha y los silencios entre las palabras dichas. Me fascina el lenguaje corporal, el movimiento del cuerpo humano, los espacios que transforma, los lugares que ocupa, las desapariciones y los encuentros de los actores. Me atrapan la música y las luces que me indican lo que pasa, lo que va a pasar o lo que no puede pasar ni está pasando. 

Voy a los teatros, siempre, porque quiero. Me siento libre, ejerzo la libertad cuando voy al teatro, a un lugar cómodo, seguro, respetuoso en el que puede suceder cualquier cosa.

Las cosas más interesantes que he vivido en un teatro son muchas, innumerables. He llorado y reído, he sentido rabia e impotencia, venganza y horror, humillación y dignidad, compasión y aversión. Me he identificado con los personajes y los he odiado. He sentido mías cada una de las palabras pronunciadas, las he juzgado merecidas, oportunas, justas. Esto, tan necesario de comprobar que nos pasa, sucede en un teatro. Y muchas cosas más, porque luego, cuando acaba la función, empiezan los comentarios y pareceres, los contagios de sensaciones ajenas y propias, las expresiones, más o menos efusivas, que intentan repetir una parte de la historia, un párrafo del texto o un gesto del protagonista.

Pero lo mejor es participar del teatro, ser parte de él. Sirve para mucho, entre otras cosas para denunciar injusticias y mostrar realidades que, sin espectadores, no se puede llevar a cabo. Cuando, desde el escenario, se demuestra cómo es la vida y se representa por qué es así, ya no se tienen dudas. La presencialidad del teatro implica credibilidad, certezas. Lo mismo pasa con la risa y la fantasía.

Los Kamikaces hacen muchos tipos de teatro, como la mayoría de las compañías. A mi me han gustado  por su versatilidad, sus novedades, sus originalidades, creo que han ejercido en el Pavón un tipo de teatro atrapador desde lo cotidiano, nos han seducido a partir de lo conocido para llevarnos a lugares insospechados incluso de nosotros mismos. Han innovado y transgredido maravillosamente. En su corta vida en el Pavón (así que pasen cinco años) se han erigido en referencia teatral española sin lugar a dudas.

Gracias Kamikaces, gracias Pavón. Hasta otra!!


EDUCACIÓN PÚBLICA

 HACEMOS OTRA COSA AUNQUE LOS NOMBRES NO CAMBIEN




Decimos que enseñamos pero dedicamos tiempo a atender el ordenador mientras el tiempo de clase pasa sin clase...esta manera de trabajar que no nos queda más remedio que asumir nos trastoca todo lo que entendíamos por educación. Hay un antes y un después. Hace casi un año que empezó todo esto.

Dice el secretario de mi centro que no deberíamos hacer tantas fotocopias si tenemos libros de texto y ordenadores. En buena lógica debería tener razón, pero la realidad se impone y hay asignaturas sin libros de texto, porque antes de la pandemia no se necesitaban y no se han podido solicitar después ya que no se sabía cuánto duraría el estado pandémico. Además hay ordenadores pero no se usan o falla la wifi. En cualquier caso, necesitamos agarrarnos a algo conocido, permanente, que controlamos, sobre lo que dominamos y sacamos provecho sí o sí.

¡Cuántas necesidades insatisfechas en la educación pública!

Llamamos evaluación a las quedadas por teams de diez o quince personas, que ni siquiera tenemos la obligación de vernos, nos oímos y adoptamos acuerdos sin debates porque no son posibles en estos medios. Acaban decidiendo unos pocos porque el resto no se siente implicado, no se da por aludido, porque todo da igual y no tiene mucho sentido. Lo que pasa en el aula debemos reflejarlo en una nota que ni justificamos a la junta de evaluación.

Damos clase a unos cuantos en directo y, a la vez, sin cámaras ni micrófonos, por el portátil, a otros cuantos que están en sus casas supuestamente. Enseñamos la pizarra haciendo fotos y enviándolas por whatsapp. Aclaramos dudas subiendo la voz cuando no gritando. Nos desdoblamos, somos y no somos, estamos y no estamos en el aula, en el ordenador.

Hay que celebrar que seguimos abiertos...pero, ¿a costa de qué? las frustraciones, las impotencias, las adversidades, las insatisfacciones diarias van pesando y nos van pasando día tras día. Ahora llega la etapa de atender al alumnado en prácticas sin que la universidad haya contactado con nosotros ni haya enviado instrucciones covid para atender al alumnado, que también es el suyo, en condiciones.

No se cubren las bajas a tiempo, en algunos casos no se han cubierto desde las vacaciones de Navidad,  con lo que encadenamos guardias y más guardias.

Aceptamos eufemismos que nos los creemos sin más. El neolenguaje gana terreno y empezamos a vivir un trabajo que no es el que teníamos hasta ahora. El problema no es nuestra capacidad de evolucionar, aprender, adaptarnos o permanecer en nuestro puesto. No hay riesgo de huida ni así nos caiga una rayo, dadas las circunstancias. Nada más permanente en la educación pública española que los cambios. Pero, ¡necesitamos un ritmo asumible por favor!

Quiero entender, no ya los cambios, sino por qué son estos y no otros. Llevamos mucho tiempo en la inestabilidad, sin certezas, solo incertidumbres, en ocasiones absurdas, inútiles, caras, contrarias al contexto. Nuestra capacidad de reflexión pide ejercerse junto al diálogo, a la escucha. No somos máquinas que se nos aprieta un botón y automáticamente, mecánicamente, respondemos la orden.

Los equipos directivos, echando los restos desde el minuto uno, nos dicen que nos estamos relajando en las medidas anticovid...la antieducación ni se nombra, no entra en la agenda.

Respirar, tomar aire...abrir más, otra vez, la ventana!!

Las familias nos llaman para saber cómo pueden ayudar a sus hijas e hijos para que saquen mejores notas. El alumnado repite de memoria se lo pidas o no. No hay grupo-clase excepto el del móvil.



JÚCAR CONQUENSE

 ESPECTÁCULO O RIESGO (X)

30 de enero de 2021, río Júcar a su paso por Cuenca.


Gracias Javier, por el descubrimiento de lo cotidiano. Ha sido extraordinario!!

Me encantaría trasladar, a cualquiera que lea estas líneas, las sensaciones de reconocer pájaros observados en el camino que recorre las orillas del río, entre el barrio Fuente del Oro y el Puente de San Antón, en numerosas ocasiones escuchados pero nunca reconocidos. Hoy he tenido la oportunidad de pasear, bajo la lluvia primero y bajo el sol después, junto a un experto en aves que sabe dónde pararse y, lo más importante, dónde mirar!!

No recuerdo los nombres preciosos (algunos eran cormoranes, trepadores, lavanderas, chochines, mirlos, picapinos...) de los pájaros que hemos podido ver, algunos sin prismáticos, todos preciosos, variados, unos rápidos y otros tranquilos acercándose a escasos metros. Los colores vivos me han sorprendido mucho, desde los verdes a los rojos pasando por los naranjas, azules, grises, marrones, blancos y negros. Algunos no tenían cola porque su naturaleza ha decidido que vivirán mejor sin ella, sin embargo otros la han lucido larga y coqueta.

Probablemente lo mas alucinante ha sido cuando nos hemos separado del experto...espontáneamente hemos seguido buscando aquí y allá, entre los juncos, por el agua y los arbustos bajos. Hemos podido ver un Martín Pescador ni más ni menos, nos ha cautivado su colorido y rapidez, raudo ha pasado delante de nuestras narices cuando estábamos asegurándonos que lo que veíamos en el agua era una nutria. Ah, todo a la vez, el martín y la nutria!!!

Siento poner las fotos de las bolsas del año pasado que cuelgan de los arbustos, juncos, árboles y demás vegetación de las orillas, pero es que los responsables institucionales no han tenido tiempo de limpiar, ni de disimular que no limpian...qué decepción continua con esta administración que desprecia la naturaleza de su ciudad, que no respeta el medio y no se ocupa en facilitar la convivencia entre humanos y otra especies para deleite del presente y el futuro.



El Huécar, contribuyendo al caudal del Júcar.




Sobre esta foto, la mancha más oscura entre los juncos es una nutria comiendo una trucha, mientras el personal no salíamos de nuestro asombro.

 EL SER QUERIDO Rodrigo Sorogoyen, 2026 Sales del cine impactada por lo que acabas de ver y oír hasta el final, porque la banda sonora prota...