domingo, 25 de octubre de 2026

SIN RESPETO

 SIN RESPETO. Una crisis social

Byung-Chul Han, Paidós, 2026



Hace un mes que está en las librerías SIN RESPETO, lo último del filósofo de estilo minimalista. A penas 100 páginas con 8 capítulos, el último es de 3 páginas.

Fiel a su defensa de de la comunidad critica el individualismo actual provocado por el capitalismo más extremo en que vivimos, gracias a las tecnologías, especialmente a las redes sociales. Desde el principio nos sitúa en la distinción entre precariado (desarrolla odio) y proletariado (desarrolla comunidad), a propósito de Marx (pág. 21), ya que suele utilizar a filósofos clásicos, algunas de sus citas u obras, como punto de partida para posicionarse en su favor o en su contra.

El respeto es ese valor ético imprescindible para vivir bien, que requiere confianza, vergüenza moral, vínculo con los demás y lazos afectivos. Hoy no solo no se dan las estas condiciones sino que tienen lugar las opuestas como consecuencia del neoliberalismo. Propone como ejemplo para entenderle la música, concretamente el jazz social porque los músicos de las bandas tocan unidos por un sentido comunitario.

Considerar al otro requiere atención, tenerlo presente, justo lo contrario de ser narcisista, del ansia  de protagonismo, ser tosco, tan actual hoy. Tendríamos que practicar el tacto social que protege y cuida.

Aborda la dualidad identidad y alteridad a propósito de la política, de la democracia que se pierde al impedirse el debate, los argumentos frente a las descalificaciones, los odios y las polarizaciones presentes. Las tribus digitales en las redes sociales niegan los hechos, fabrican la verdad, vitorean al líder autoritario, son populacho. La falta de respeto produce embrutecimiento.

La vergüenza es integradora social frente al shaming o humillación que la descompone por ser violenta.

Cuando se encarga de los valores, de la crisis de valores contemporáneos, usa el concepto del orden vertical y orden horizontal. Este dualismo muestra que el relativismo absoluta, horizontal, supone falta de respeto, personas consumibles, puro presentismo, productividad constante y autoexplotación. En el vertical (Kant y Arendt) se haya el respeto, la jerarquía y el futuro lo necesitan.

Expone la relación kantiana medios y fines a propósito del capitalismo y su consumismo para escribir sobre la comunicación humana. Diferencia entre el respeto como consideración personal y el que se gana con el rendimiento económico, fruto de la presión social del orden horizontal, representado con el "me gusta" de las redes.

La digitalización es el culmen de la falta de respeto, ya que se psicologizan las relaciones humanas, se exhiben privacidades pornográficamente. Analiza los siglos XVIII y XIX sobre la cortesía para llegar a la televisión en el XX y el anonimato de las rrss en el XXI, citando a Nietzsche "del constante ejercicio de una simulación acaba apareciendo una segunda naturaleza" en Aurora.

Termina abordando la crisis de autoridad sobre la democracia y su legitimación. Aquí plantea la labor de los algoritmos, sus mensajes simplones, manipuladores y vigilantes, que crean adicción. Son una autoridad que obedecemos inconscientemente, creyendo que somos libres somos esclavos de ellos, por lo tanto así no hay posibilidad de democracia.


domingo, 18 de octubre de 2026

MARCELO

 MARCELO

Guillermo Fesser, Contraluz, 2022



A Rosa, por nuestra maravillosa experiencia manabita.

En nuestra cultura provinciana española no existen restaurantes, coctelerías ni bares en las estaciones de trenes como en Norteamérica. Si lo hay no tienen nada que ver con los de New York tal y como nos lo cuenta Fesser, a modo de escenario en el que transcurre prácticamente entera esta novela.

El ambiente, el clima, la atmósfera que se ve, se oye y se huele, a veces, es un lugar de cine, de otro mundo, un espacio especial donde se viven cosas que no vivimos a diario. Sin embargo, el autor se las apaña para que, en cada página, el Oyster Bar de Gran Central Terminal nos parezca cotidiano, incluso familiar, todo por el protagonismo del barman, él es el título de la novela y la novela entera. 

Como es una novela de 500 páginas hay muchas y variadas subtramas que resultan oportunas y enriquecedoras respecto ala principal, la vida de Marcelo y con ella la de millones de personas migrantes, millones de personas enamoradas, millones de personas trabajadoras.

Los lugares geográficos, los amores y los trabajos, interactuando, dibujan un panorama universal que Fesser ha ubicado en EEUU destino New York y procedencia Quito, Ecuador.

La narración zigzaguea entre los tres elementos y el tiempo, mostrando capítulos ecuatorianos, de la infancia, de la economía doméstica familiar y laboral, intercalados con el presente neoyorkino, de la madurez, de las relaciones familiares exitosas y fracasadas y especialmente del lugar de trabajo con sus compañeros, sus amistades, sus cuidados.

Marcelo cumple un año más a lao largo de la novela. Ese tiempo es el contenido, la trama, que se rellena muy bien con la geografía, los deseos y los cócteles. Aparecen varias vidas cruzadas de generaciones diferentes, en torno al trabajo periodístico de una reportera española que consiste en redactar la vida de Marcelo mientras se está escribiendo la posibilidad, el cómo se hace, los materiales y la estructura de la obra que es realmente este libro. Así que hay de metaliteratura intencionada que resulta deliciosa.

Destacaría muchas expresiones, sobre todo las que contienen distintos idiomas en las mismas frases, dando a entender la complejidad del cerebro humano y la maravilla de la mezcla de ideas, sentimientos y comunicaciones. Pero tal vez, el episodio de la comida familiar de Acción de Gracias, Thanksgiving, reúna una buena muestra de la diversidad cultural que cabe en una sola familia, que se expande en ramificaciones improvisadas y que resulta ser un ejemplo de la humanidad a su paso por este mundo.

El misterio y la intriga también forman parte de la trama, del culebrón, mantenidos con ese vaivén temporal, local, familiar y laboral, cuyo hilo conductor es la música, las canciones y los bailes, ingredientes culturales universales donde los haya, junto a las lenguas claro.

Los mensajes son muy claros, en favor de la tolerancia, el respeto y la globalización bien entendido, en contra del racismo, el patriotismo excluyente, los abusos de poder en todos los ámbitos y las xenofobias de cualqueir tipo.

Es un gusto avanzar por las páginas siguiendo a los personajes, consiguiendo información sobre quiénes son, quiénes eran y quiénes serán. Hay muchos guiños literarios, cinematográficos y musicales que nos acercan a la historia, gracias a los que estamos en ella, en un taburete de la barra del Oyster Bar escuchando y observando a los personajes que traen sus vidas puestas y las exhiben ante Marcelo o las ocultan también ante Marcelo porque tiene algo que todos buscamos y necesitamos.

domingo, 11 de octubre de 2026

LA BOLA NEGRA

 LA BOLA NEGRA

Javier Ambrossi y Javier Calvo, 2026


Hay muchos fotogramas para hacer el cartel. El que han elegido es solo un ejemplo porque la película está preñada de imágenes icónicas, preciosas y duras, como la trama de la historia principal, bella e insoportable.

Me ha gustado todo, pero lo que más el hecho de mostrar que la historia es algo vivo que construimos con nuestro presente. El nieto, actual, vive el fascismo de la Guerra Civil de su abuelo, hace 90 años, sin saberlo en la relación con su madre y en su trabajo como dramaturgo e historiador, el pasado construye el presente, el de su abuelo el suyo.

Buena parte de la película transcurre en un hospital militar improvisado en Santander, lo que me hace pensar en mi abuelo. Combatió donde le dijeron, fue herido de muerte aunque se salvó y acabó en uno de esos hospitales afeitando enfermos antes de ser operados, porque era barbero. Esta experiencia nunca la contaba, en realidad nunca hablaba de la guerra ni de su vida en la guerra, solo nos enseñaba, cuando estaba de buen humor, la herida de la bala que casi le mata, le atravesó la cintura entrando por un lado y saliendo por el otro.  

El hilo que une a los familiares es la homosexualidad y el arte, es la naturaleza y la cultura, que van creciendo en las familias, en las leyes, en los trabajos, en los lugares que se habitan durante la infancia, en la juventud y al final de la vida.

Ese hilo suena a flamenco, de manera hipnótica durante una de las escenas más brutales que protagoniza el personaje Carlos en una taberna flamenca, en la que un niño zapatea a su lado en una mesa y acaba zapateando ante las palmas de su padre en la calle. El tiempo que transcurre entre zapateo y zapateo es puro placer audiovisual.

Los comentarios sobre el éxito que está teniendo giran alrededor de los premios técnicos ya que está muy bien hecha, con muchos medios bien aprovechados. Es todo un lujo, como el elenco actoral y la banda sonora. Ojalá esté muchos días en las pantallas y la vea mucha gente, merece la pena comentarla entre la familia o los amigos, se habla poco todavía de las consecuencias del franquismo en nuestro cultura reciente, actual, y sin embargo ahí están, algunas parecían superadas y vuelven a florecer, como regadas con agua fresca aunque supongan dolor y sufrimiento a mucha gente.

Una de las joyas que contiene la obra es la poesía de Lorca. El drama inconcluso que una hispanista extranjera certifica como verdadero, es otro de los sub-tramas que nos sirven para reflexionar sobre lo que sabemos y el interés que tenemos por saber de lo nuestro. Me gusta mucho el actor que hace de Federico y el acento andaluz con el que habla ante su amado al despedirse para siempre.

Es una pena que hayan cerrado los cines en muchos pueblos. La gente, toda la gente, debería poder verla y comentarla, algunas para evocar lo que se ha oído en casa y algunas otras para imaginar lo que nunca se dijo. Cuánto mandan los silencios. 


EXPERIMENTO SOCIAL: LENGUAJE

 PALABRAS INCOMPATIBLES



Escuchando, hace un rato, a Juanjo Millás en A vivir que son dos días de Javier Del Pino, ha dicho que hay palabras que no pueden ir juntas, que son incompatibles. Lo ha dicho a propósito de la terrible noticia del suicidio de una trabajadora que moderaba contenidos en redes sociales, esa profesión que primero tiene que ver y oír los vídeos que se publican después en las redes. Para el escritor resulta que no se deben unir las palabras moderadora de contenidos y suicidio.

Considero que hay muchas otras parejas de palabras que componen nuestras ideas y nuestro imaginario colectivo lingüístico que, si se unen o las mencionamos seguidas, pueden perjudicar la convivencia, esto es, pueden pasar al ámbito de la acción. El contagio del lenguaje al comportamiento, a la ética, es un hecho tremendamente evidente en las personas jóvenes, en menores y niñas/os, pero también, cada vez más por las redes sociales, entre adultos. Pensemos en cómo repetimos expresiones de ciertos políticos y políticas en nuestro día a día, como ejemplo.

En el programa de radio, muy interesante, de esta mañana, Millás ha puesto otros ejemplos de palabras incompatibles, uno que escuchamos con mucha frecuencia a propósito de la muerte de Maricarmen, juntar solución y habitacional. También mencionó Del Pino retransmitir y asesinato refiriéndose al ministro de EEUU encargado de notificar la próxima pena de muerte en su país.

Me gustaría que escribierais una pareja de palabras que fuera incompatible de alguna manera, sin explicar esta manera, con toda la carga de subjetividad posible. Así podemos comprobar el grado de compatibilidad de nuestros discursos, que al fin y al cabo son nuestras acciones (por mucho que Millás sea escéptico en esto último, solemos decir lo que pensamos y ser coherentes con nuestro comportamiento).

Mi pareja de palabras incompatibles es:

Pobreza y Energética

¡Escribe la tuya!

EL MEMBRILLO DE VICENT   En su columna de El País (1/11/26), Manuel Vicent escribe sobre la necesidad de cierto orden y lógica en la vida co...