SAMLL THINGS LIKE THESE
Tim Mielants, 2024
¿Cómo no asociar la trama de la película con la realidad actual de la pederastia eclesial en España? Justo cuando el gobierno pacta con la curia un tratamiento digno a las víctimas de abusos sexuales cuyas denuncias ya han prescrito legalmente. Justo cuando el representante de esa misma curia española deja caer que el gobierno está obsesionado con el caso, que parece que insiste demasiado y no la propia iglesia no sabe por qué. Justo cuando ha tenido que intervenir el Vaticano en los casos de pederastia españoles. Justo cuando la Conferencia Episcopal pide elecciones generales...
Es imposible no acordarse del presente español al ver esta película irlandesa sobre los malos tratos y otras violencias ejercidas por las monjas a las chicas que se quedaban embarazadas en los años 80.
La contención constante del protagonista, constante, es un símbolo del estado anímico de alguien que ha sufrido humillaciones en la infancia porque su madre fue madre soltera y acogida en una familia rica. La infancia, esa etapa tan decisiva en la vida de cualquier persona, se le hace más presente cuando descubre lo que pasa en el convento del pueblo al servirles carbón a las monjas.
La luz tenue también es bastante constante contribuyendo a crear un ambiente íntimo, reservado, contenido. Casi en penumbra suceden los acontecimientos más importantes del presente del protagonista. Sin embargo, cuando aparecen las escenas de los recuerdos hay mucha más luz. Curiosa esta manera de comparar etapas de la misma vida personal.
Se revelan los métodos más crueles con los que la iglesia se ha relacionado con la sociedad civil. Los pagos, los favores, a través de chantajes y silencios, de ocultar la verdad o disfrazarla, de manipular las evidencias y de ejemplificar la hipocresía en todo momento y lugar.
Como cualquier poder, también el religioso se ejerce con abusos y dominación psíquica además de física, especialmente hacia los más vulnerables. El director lo refleja muy bien precisamente con la luz, los silencios y los primeros planos que el estupendo elenco actoral defiende de maravilla.
Me gusta que los dilemas morales que se plantean acaben resolviéndose, que se vea la salida final, la coherencia y responsabilidad de quine sabe y hace algo, de quien ya no tolera lo intolerable, desde la discreción, jugándosela ante todo el mundo. Este modo de solucionar el problema, que es la trama de la película, resulta sencillamente reconfortante y provoca gratitud, justicia, empatía, por qué no amor a la humanidad, ese sentimiento que debería ser la base de las religiones y que parecen olvidarlo.
La aparición de valores y contravalores éticos desde el principio hace que rápidamente nos enganche y sigamos el metraje con interés, ya sea en las escenas familiares o la laborales, recorriendo en furgoneta o andando los pensamientos y emociones del protagonista. Merece la pena seguirle.

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