SOBRE LA NATURALEZA DEL TOTALITARISMO
Dos ensayos de comprensión
Hannah Arendt, Página indómita, 2025
Los dos ensayos que componen esta obra proceden de los años 50 del siglo XX y del interés de la autora por comprender y hacernos comprender el surgimiento del totalitarismo.
El primero de ellos se titula Comprensión y política (la dificultad de comprender) y comienza con una cita de Kafka sobre la dificultad de decir la verdad porque tiene un "rostro vivaz y cambiante".
A continuación plantea la tesis principal para ir desarrollándola hasta concluir, desde la antropología, que ser contemporáneos supone dialogar con la esencia del totalitarismo.
Comprender es un proceso sin fin, es estar vivo, habitar el mundo, no podemos reducirla a estadísticas o datos ni confundirla con cualquier tipo de información ya que esta puede ser adoctrinamiento y favorecer la violencia, e odio y la perversión, tanto políticas como individuales. La comprensión exige un flujo constante de información fiable.
Los totalitarismos "nos han privado de nuestras herramientas tradicionales de comprensión" (pág.19), lo dice hablando de los nazis y de la monstruosidad que supusieron sus crímenes.
Comprender es previo y posterior a conocer. Hay bastante estupidez en el siglo XX o incomprensión, tanta como solía haber sentido común antes.
Las costumbres y tradiciones pueden ser peligrosas ya sean en modo abuso de poder o en modo agresión, pueden dejar sin respuesta las revoluciones que aparecen rápidas y grandes, como lo fue la Revolución Industrial, que sobrepasó a la política y a la sociedad dejándolas sin respuestas.
De vez en cuando, Arendt se muestra una filósofa clásica porque recurre a la naturaleza humana para explicarse, entonces saca a relucir la libertad y la justicia, el sentido común y la lógica (diferenciándolos muy claramente en las págs. 38 y ss.). Igualmente esclarecedor es su recurso a la historia y a la función del historiador (págs. 44 y ss.) muy diferente de la ciencia política que debe dotar de significado y de importancia a los orígenes, a las acciones y comienzos, a las novedades y a todo lo que la libertad humana puede hacer y provocar, como son los totalitarismos.
Aludiendo a San Agustín (exhaustivamente estudiado en su tesis doctoral) propone que la historia nunca puede acabar porque la hacen seres cuya esencia es comenzar, los orígenes de las cosas no pueden ser el pasado porque los protagonizan personas que no dejan de empezar constantemente a vivir.
Acaba este primer ensayo afirmando que la imaginación es algo así como el "corazón comprensivo" que aclara las percepciones al contar siempre con los demás, al poner distancia entre los hechos y uno mismo, al facilitar ese diálogo constante con el mundo y así comprenderlo, comprendernos.

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