martes, 9 de abril de 2024

¿NOS INTERPELA KANT HOY?

¿NOS INTERPELA KANT HOY?
Roberto R. Aramayo
Taller de Pensamiento en la Biblioteca Pública de Cuenca

Los lunes, el profesor de Filosofía de la UCLM Javier Espinosa organiza, con temática variada, un Taller de Pensamiento, en la Biblioteca Pública del Estado en Cuenca. Ayer iba sobre la vigencia de Kant porque intervino Roberto R. Aramayo, quien ha traducido textos importantes kantianos y ha escrito bastante sobre él y otros filósofos ilustrados. Hace un par de años escribió ¿Qué podría decirle Kant a Putin sobre la invasión de Ucrania? en The Conversation, que resulta un buen ejemplo sobre cómo las propuestas kantiana pueden interpelarnos hoy.

Centró su charla en la ética formal, presentando las formulaciones del Imperativo Categórico de manera sencilla, con ejemplos claros de la actualidad e invitando a quienes asistimos a preguntar y comentar al respecto. A mi me sorprendió gratamente comprobar que Aramayo es de esas personas que tienen la capacidad, siendo expertas, de hablar sin tecnicismos, como si fuera la cosa más fácil del mundo aunque lo que expuso fuera uno de los aspectos de la ética formal kantiana, original donde las haya y difícil de aceptar en el plano de la práctica ya que exige la mayor de las coherencias que es ser fiel a los principios morales de universalidad y autonomía. Querer el deber sin tener en cuenta las consecuencias, ya sean buenas o malas. Lo hizo ameno y respondió a todas las preguntas, a veces con otras preguntas.

La ética como esa reflexión sobre el comportamiento humano que parte de la conciencia de ser libres y responsables, que consiste en elegir aquello que cualquiera elegiría de estar en la misma situación porque es el deber, porque es lo mejor. La autonomía que es empática y coherente dirigiendo las decisiones. Esa sería la ética formal kantiana ahora.

El hecho de que haya gente que no paga impuestos no debe ser ninguna influencia para que yo no los pague si creo que son necesarios. Que tengamos reyes defraudadores, políticos mentirosos y demagogos, medios catastrofistas y jueces parciales, no significa que tengamos que aceptar la inmoralidad y la indignación como la normalidad moral en política, hacienda, información o justicia.

Recordó el papel de la utopía y la mayéutica, cosas tan básicas para la filosofía que hoy no se acaban de entender, tal vez porque la vida actual exige inmediatez en la obtención de los deseos, el lo quiero todo y lo quiero ya no es compatible con hacerse preguntas, escuchar al otro, buscar una dirección justa, argumentar y contaargumentar para conseguir consensos. Parece que la cultura del acuerdo no se lleva.

Kant nos interpela en lo más esencial del ser humano como es nuestro comportamiento. Todavía no somos robots, por lo tanto tenemos responsabilidades, que nada ni nadie nos puede quitar, respecto a lo que decimos, a lo que hacemos y a lo que no decimos ni hacemos. En estos 300 años desde el nacimiento del filósofo alemán, 1724, nuestra conducta no sigue, en absoluto de manera universal, sus imperativos éticos, ni de lejos, ni tan siquiera en lo referente a la dignidad. Hay tarea por delante, tal vez para los siguientes 300 años.

Como se acercaron algunos de mis alumnos y alumnas, cuando terminó la charla, le pregunté si pensaba que la educación tenía la importancia que le dio Kant y toda la Ilustración en el siglo XVIII. No lo dudó ni un segundo, hoy se necesita tanto como entonces el pensamiento crítico que haga a las personas seres autónomos, libres y responsables, algo que debe conseguir la educación pública.




 

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