JAMES RHODES
Auditorio de Cuenca, 22/02/26
La selección de obras, precedidas de tan personal explicación, resultó ser una maravilla, Schumann, Rachmaninov o Chopin.
El pianista habló de aspectos de su vida como ser español, haber impulsado una ley de protección de menores ante abusos sexuales, la música clásica como terapia o la importancia del amor frente a la polarización del odio.
Consigue que el público escuche su piano en un contexto emocional comprensible, disfrutando y queriendo más música clásica, más composiciones clásicas que tener a mano en distintas ocasiones.
La actuación es un éxito de música y "buen rollo", con humor, crítica, alguna curiosidad lingüística y conocimiento sobre el escenario. Un placer.

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