domingo, 1 de agosto de 2021

CASO REAL...CINE SOCIAL.

 LA DOCTORA DE BREST

Emmanuelle Bercot, 2016



https://mujeresconciencia.com/2016/11/21/irene-frachon-la-doctora-de-brest

Como la mayoría de las películas basadas en casos reales la dramatización del tema parece excesiva, sin embargo, cuando es de Salud y de Justicia la cosa no es para tanto, más bien, parece que la película se queda corta porque las implicaciones emocionales no se pueden representar del todo, porque las pérdidas lo son de la propia vida.

El caso de un fármaco que mataba a pacientes. Llevaba en el mercado 30 años con los avales de todos los tribunales farmacéuticos y médicos normales, sin levantar sospechas, sin indicios de ninguna parte, ni pacientes, ni médicos, ni familiares, ni laboratorios...los fraudes se han de buscar, pocas veces afloran por sí solos. Recuerdo el caso del hombre de Piltdown que duró 40 años porque nadie osaba imaginar que pudiera ser un engaño dado el equipo humano, y a quien representaban, que lo habían mostrado como el eslabón perdido encontrado en Londres. El prestigio para la comunidad científica británica era intimidatorio porque incluía al propio país.

El prestigio de ciertos laboratorios farmacéuticos parece suficiente para tenerles confianza ciega a sus productos, se crea cierta autoridad intocable alrededor de una marca, una firma famosa, una persona o una Sociedad Científica, Artística, Deportiva, etc. y cualquier muestra que cuestione sus decisiones es tratada con desprecio y tiene consecuencias desastrosas para sus autores.

Hoy hemos conocido que Pfizer y Moderna suben el precio de sus vacunas, ahora que tienen más demanda que nunca y que se habla de la necesidad de poner terceras dosis de estas marcas. Resulta tan inmoral que la OMS y ONU tendrían que tomar cartas en el asunto para evitar el abuso, éticamente es un perjuicio social y sanitario gravísimo. Las consecuencias serán terribles en un momento de economía precaria mundial. Es un secuestro a los fondos de recuperación de países, hundidos o semihundidos ya. En Europa Astrazéneca chulea a las administraciones a costa de la vida de los europeos y europeas.

Como la película es un caso real y acaba bien, gana el juicio a la farmacéutica y el gobierno francés elimina el fármaco, transmite cierta euforia y optimismo. Sí se puede.

En un momento de la película dice la actriz principal que la empresa farmacéutica no debe ser juez y parte en el caso que presenta. Es un argumento básico, sencillo e irrefutable. En estos momentos, la pandemia es tal con las variantes covid que se tendría que eliminar las patentes de las vacunas para que cualquier economía nacional pudiera vacunar a sus habitantes. Es tal la circunstancia que vivimos que las Agencias de Salud nacionales e internacionales tendrían que facilitar, por todos los medios, las investigaciones en curso y futuras y, entre tanto, la eliminación de patentes.

Una vez más, el cine nos enseña a vivir mejor, saca a la luz corruptelas que privilegian a unos pocos a costa de mayorías, muestra casos reales de cambios reales. El cine como denuncia social sirve.



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