lunes, 25 de abril de 2022

ASCO O MIEDO

 ¿MIEDO O ASCO?


Algunos titulares de hoy analizan el resultado electoral francés de ayer en clave emocional, entre el asco que produce Mocron y el miedo a Le Pen, dos aspectos de la psique humana, animal, muy relacionados con la supervivencia.

Cuando los argumentos se basan exclusivamente en instintos de supervivencia no caben razones, pruebas, diálogos, consensos o acuerdos obtenidos tras debates y discusiones dialogadas. Una parte esencial del ser humano, la palabra, pierde su sentido más aristotélico, el de atributo exclusivo y esencial del ser humano, para ocupar un segundo lugar a la hora de tomar decisiones políticas. Algo totalmente extraño al nacimiento de la democracia.

Admitir que el miedo implica el dominio de lo que no es palabra, razón o diálogo no nos cuesta, pero hacerlo en un ámbito en el que es la palabra, el diálogo y la razón los elementos que lo han caracterizado desde su origen es realmente difícil de soportar. Otra vez Unamuno...vencer frente a convencer en el ámbito político, que es el social y cultural, que es la vida humana.

Nadie puede negar que las emociones importan porque están presente siempre, de manera consciente o inconsciente, a cada paso que damos en cualquier circunstancia y momento, pero deben hacerse a un lado cuando está en juego la manera de gobernarnos porque de lo contrario no habrá imperio de la ley sino de la fuerza, los fundamentos del Estado se hundirían en el fango de los deseos e imposiciones arbitrarias de quienes ostentan el poder violento.

La voluntad general de la Ilustración francesa ya no es de fiar por las descargas que recibe de las emociones como el asco y el miedo, ya no sirve de criterio sensato, así que en su lugar el chantaje y el fin que justifica los medios ocupan el resultado electoral. 

No sé si es bueno o mal pero sí es lo contrario de la libertad, la igualdad y la fraternidad que tantas veces hemos enarbolado, metafóricamente desde fuera e Francia, como valores imprescindibles de una democracia actual. Ha ganado Macron y su victoria sabe agridulce...

En un año nos tocará a la ciudadanía española y puede que nos pase algo parecido, que votemos con la nariz tapada, con el miedo en el cuerpo, con rabia o desencantados haciendo de la democracia un uso perverso y esperando que el azar y la necesidad, como en la ciencia, obren su milagro para vivir en paz al no haber hecho un uso justo y celebrar la democracia con libertad, igualdad y dignidad que haría del ejercicio de votar un acto bueno al traer consigo consecuencias razonables, justas y que beneficien a la sociedad democrática.

Las dicotomías no siempre se resuelven, implican dilemas éticos que no estamos acostumbrados a asumir y podemos cometer errores cuyas consecuencias sean irreparables. Aviso para navegantes...


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