jueves, 21 de abril de 2022

GRAN LIBERTAD

 GREAT FREEDOM

Sebastian Meise, 2022


Parece que está cobrando interés el cine carcelario, al menos en los estrenos de este año.

Anoche, el programa de rtve En Portada documentaba la experiencia de personas discriminadas violentamente, en los últimos meses en España, por su orientación sexual no heterosexual. Se tituló Después de Samuel por el asesinato del joven gallego el verano pasado. Con mucho respeto y libertad los diferentes testimonios describían las agresiones sufridas y ya tipificadas como delito de odio. Dicen mucho sobre el nivel de madurez ética de la sociedad española hoy.

Por la tarde pude ver la película gracias a Cineclub Chaplin...y la asociación fue inevitable. Salvando las distancias, enormes, seguimos sin aceptar el amor en cualquiera de sus manifestaciones, seguimos despreciando a quienes no caben en los moldes de la normalidad convencional amparada por ideologías antidemocráticas y religiones fundamentalistas.

La extraordinaria película, basada en un caso real, presenta la crudeza de las leyes alemanas después de la Segunda Guerra Mundial, cuando estaba desapareciendo el nacismo y se estaba instalando la democracia modo siglo XX. Queda claro que las prohibiciones entran en vigor inmediatamente y sus ilegalizaciones cuestan años en asimilarse tanto a nivel judicial como social.

Es mentira que se pasa de un régimen opresor a otro respetuoso con las libertades y derechos democráticos sin peajes crueles e inhumanos. La vida del protagonista es un buen ejemplo, como lo es la de los testimonios de las personas del programa En Portada de anoche. Solo que la película está basada en la Alemania de 1945 a 1969 y lo de España está sucediendo ahora. En cualquier caso, la homofobia y los delitos de odio por la orientación sexual se producen en cualquier latitud planetaria en el presente, no digo ya en el pasado aunque sea remoto.

Las leyes y la realidad pueden caminar en líneas paralelas que jamás se unen o pueden conectarse y así entenderse mejor el papel de la Justicia de cada país como servicio público. Ahora, las leyes españolas condenan la homofobia pero una parte de la sociedad no y actúa de acuerdo con sus valores antidemocráticos, desgraciadamente con mucha frecuencia, desde la escuela hasta las instituciones políticas. En la película, las leyes y la sociedad eran homófobas y las cárceles el lugar para los homosexuales y algunos entraban y salían en ellas constantemente, como el protagonista cuya vida (amor, amistad, trabajo) vemos, imaginamos y oímos siempre en celdas.

El régimen nazi deporta a homosexuales a los campos de concentración y después el régimen democrático a la cárcel. Sí hay transición, de muchos años, en las instituciones, costumbres, creencias, valores sociales y vida ciudadana, es una transición inmovilista durante mucho tiempo. En España no ha costado nada tener en el Congreso a la extrema derecha!!

No tiene sentido seguir así. Esta película deja muy claro lo que somos, lo que nos sucede por lo que somos, las posibilidades de ser lo que somos en la Alemania posterior al nacismo, pero nos hace pensar en la España actual desgraciadamente.

El uso del tatuaje, los símbolos en la piel, son un elemento perfecto para entender hasta dónde se puede llegar en las relaciones humanas, por exceso y por defecto. Tremendamente significativos en la película y en nuestra cultura actual. Las marcas, quién las hace, lo que representan, cuánto duran, dónde están...como las cicatrices, las que se ven y las que no, como los prejuicios, los que se enseñan abiertamente y los que se enseñan camuflados.

El título de la película es toda una ironía, social, actual. 

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