martes, 30 de junio de 2020

CEOE CONTINGENTE, NO NECESARIA


El representante de la CEOE sigue dando muestras de su contingencia cada día, así que habrá que tomar una determinación, bien desde la propia CEOE y destituirlo, bien desde la propia sociedad y no hacerle caso, incluidos los medios de comunicación y los ministros que tuvieran a bien  relacionarse con esta organización.

Otros representantes anteriores, en su cargo, reflejaban también sus intereses de muchas maneras, pero tal vez por no haber habido antes un gobierno de izquierdas la cosa nunca fue tan descarada como ahora. El caso es que este hombre utiliza todo lo que puede y lo que no para chantajear al gobierno, amedrentar a trabajadores y trabajadoras y amenazar cualquier medida que no sea el máximo beneficio para el empresario caiga quien caiga, con independencia de las circunstancias, ya sean económicas, medioambientales o de la propia salud humana, ya sean nacionales o mundiales.

Deslocalizar empresas es una medida clásica del capitalismo que en España conocemos muy bien gracias a la CEOE desde hace muchos años. Oponerse a regularizar salarios o condiciones de seguridad e higiene, maximizar contratos precarios y horarios inhumanos, exigir papeles imposibles a inmigrantes, oponerse a eliminar horas extras, no facilitar la progresividad en los impuestos, impedir la igualdad en todos los sectores para ir eliminando techos de cristal, aceptar las puertas giratorias del bipartidismo, alabar a empresarios que tienen sus fortunas en paraísos fiscales, aprovecharse de la agricultura y la ganadería para debilitar al gobierno y olvidarse después de sus necesidades como sectores claves de la producción básica, exigir subvenciones de todo tipo, vengan de donde vengan sin contraprestaciones, hacer campaña por partidos políticos recortadores de servicios públicos, olvidarse siempre, siempre, de lo sectores más precarios y contribuir a su mantenimiento por los siglos de los siglos, sin importarles la moral porque para esta organización el fin, el suyo claro, justifica cualquier medio, incluyendo la extorsión con chulería y la mentira. Todo esto y mucho más son perlas propias de la CEOE en nuestro querido país que, desde los años 80, han ido in crescendo.

Nadie puede negar el momento delicado por el que estamos atravesando en todos los sentidos. Económicamente, laboralmente es gravísimo y lo peor está por llegar. Ahora, más que nunca, esta organización multimillonaria ha de estar a la altura. Siempre que hay crisis ellos ganan, así que toca que esos beneficios arrimen un poco el hombro para que pueda haber tejido industrial decente, clase trabajadora digna, reconstrucción justa. Al menos se ha de intentar, se lo deben a la sociedad española que siempre les ha favorecido.

Sería deseable que dimitiera de su cargo, sino lo hace deberían echarlo lo suyos y si no lo hacen debería renunciarse a contar con esta organización mientras sigan con los mismos modelos egocéntricos e inmorales.

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