miércoles, 10 de junio de 2020

LEY DE PROTECCIÓN A LA INFANCIA


Ayer se inició la tramitación de la nueva Ley de Protección de Menores, conocida como ley Rhodes, que el Comité de los Derechos del Niño lleva recomendando a España desde 2010, para combatir la violencia contra la infancia y la adolescencia.

En casa, en el colegio, en el polideportivo, en la iglesia, en organismos públicos, en asociaciones de todo tipo, en definitiva en todos los ámbitos en los que nos movemos como individuos sociales. Nada queda al margen, ningún lugar ni actividad puede servir de territorio donde se maltrate, violente, veje o viole a una o un menor, ninguna persona debe hacerlo ya sea familia, compañeros, profesores, curas, entrenadores, monitores, responsables, médicos, terapeutas, policías, cuidadores o asistentes de cualquier tipo.

La Ley dicta que es "responsabilidad cívica moral" de toda la ciudadanía comunicar o denunciar indicios y hechos relativos a los malos tratos, en el grado que sea, cuanto antes a las autoridades. Debemos hacerlo como ciudadanas y ciudadanos responsables, aunque no se nos obligue. Es un modo de entender la violencia como conducta social penal, un modo de entender la inviolabilidad y dignidad de la persona como lo más importante, tenga la edad que tenga y se encuentre en cualquier sitio, especialmente si es menor de edad.

Es un gran paso para entendernos y respetarnos como somos, para excluir abusos de los usos sociales, de las costumbres y tradiciones, de las exigencias personales, de las rivalidades, de las normas legales y morales. Se trata de fomentar la igualdad en todos las circunstancias y ámbitos de la vida, a lo largo de la propia vida empezando por la infancia. Tenemos que empezar ya!!

Esta Ley nos avergüenza porque acosamos, abusamos, maltratamos y violamos a niños, niñas y adolescentes a miles cada año, contando con las denuncias que se registran oficialmente, extraoficialmente son muchas más. Sin embargo, esta Ley también nos reconforta, nos hace coger fuerza y ánimos para avanzar en la mejora como individuos y como sociedad. Las buenas leyes nos hacen mejores personas.

El impulso de famosos víctimas de abusos y violaciones cuando eran menores, como J. Rhodes, ha hecho que se visibilice un problema estigmatizado, terriblemente prejuzgado y estereotipado, para enfocarlo como algo bastante común, frecuente, por desgracia, antiguo, presente en todos los estamentos sociales y que debe ser eliminado de nuestra cultura. Sí pasa algo cuando se insulta y pega a un menor, en realidad pasa algo siempre. La violencia no debe ser la manera de conseguir sexo, medallas, poder, fama, dinero y control.

Tener autoridad no significa vejar. Ser mayor no significar abusar. Ser más fuerte no significa violar.

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