domingo, 16 de febrero de 2020

VERTEDEROS ASESINOS



En Zaldibar, Vizcaya, llevan varios días intentando apagar un incendio para recuperar los cuerpos de dos trabajadores. Demasiada toxicidad para intentarlo con normalidad, necesitan equipos de aislamiento y turnos porque el riesgo de intoxicación es muy alto, tanto que los pueblos vecinos están advertidos del peligro y deben cerrar las ventanas, no practicar deporte al aire libre y soportar picores en los ojos y la garganta.

No es la primera vez que en este país nuestro los residuos suponen serios problemas para la salud humana y medioambiental. Los incendios de materiales tóxicos hacen peligrar el aire, el agua y la tierra. En Seseña, Toledo, tardaron veinte días en extinguir el incendio de neumáticos en un vertedero ilegal tan grande y tan lleno de ruedas que nadie sabía cuándo duraría el fuego ni las consecuencias que vinieron después.

Todo tiene que ver con el cuidado medioambiental que deben exigir nuestras leyes y los recursos necesarios para llevarlo a cabo. Sigue sin ser importante a día de hoy. Convivimos con total naturalidad con vertederos en lugares inestables geológicamente hablando y muy cercanos a núcleos de población. Las autoridades autorizan su construcción por acción u omisión permitiendo auténticos peligros para el monte, los bosques y la flora y fauna del medio. En ocasiones se transforma en poco tiempo y las tierras colindantes se empobrecen ante nuestros ojos.

El SEPRONA no puede hacerlo todo. Los vertederos han de estar muy bien tratados y ser revisados con frecuencia dada la naturaleza de los productos que contienen y su duración en el tiempo.

La vida a corto, a medio y a largo plazo está en juego. Gestionar lo que consumimos forma parte de la política local, regional y nacional, además de la responsabilidad ciudadana individual y social.

Las consecuencias serán millonarias y surgirán protocolos para la próxima vez. Y habrá otro próxima vez que será más trágica que la anterior si no lo remediamos.

Las competencias en materia medioambiental son autonómicas pero esto no debería eludir responsabilidades a instancias mayores y menores. Cuando la naturaleza está en juego todos perdemos, no hay fronteras ni demarcaciones para el aire o el agua.


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