sábado, 29 de febrero de 2020

LA TRINCHERA INFINITA
A. Arregui, J. Garaño y J. Mª Goenaga, 2019


Hechos, verdades, escalofriantes de la historia reciente española. El título se adecúa bien a la trama real que nos cuentan los directores. El paso del tiempo es infinito como las dimensiones de los espacios reducidos. No, no es una paradoja, es la experiencia de muchas personas viviendo como "topos" y de sus familias viviendo un par de vidas antagónicas simultaneamente.

En un país con más horas de luz solar de toda Europa, hubo un tiempo, hace casi nada, que la oscuridad permanente recorría muchas vidas. Era una oscuridad artificial que de tanto ser mutó a la normalidad de las personas perseguidas por la dictadura franquista en la posguerra civil. Fueron años de ira, de rencores, de odios explícitos y abusos permantes de poder. La violencia era el pan de cada día, unas veces en forma de pobreza, otras de explotación sexual y otras en forma de autoencarcelamientos lo que implicaba tener el miedo presente en los huesos y en el alma.

La metáfora de la luz y la oscuridad, tantas veces utilizada para comparar la verdad y la mentira, para diferenciar el conocimiento de la ignorancia, el bien del mal, lo justo de lo injusto, en la película supone lo contrario. La mentira es la luz, el mal es lo de arriba, la injusticia campa a sus anchas a media día en la plaza del pueblo porque es una farsa política represora. Mientras la cueva, el zulo, contiene la realidad dolorosa, la auténtica verdad insoportable que a veces está a punto de estallar, siempre en ebullición. Dos Españas, la luminosa engañosa y la oscura realista, la que cuenta la historia y ostenta el poder y la que calla y lo sufre...durante treinta años!!

La interpretación magistral de los protagonistas acompaña perfectamente el dramatismo explícito e implícito de la narración, solo verosímil por la excelente técnica audio (impresionante las voces tras las paredes) visual (primeros planos sombreados, muy contrastados) en un escenario inmejorable porque hasta el más mínimo detalle muestra la época, el lugar y la clase social.

Qué suerte tener el cine. Este tipo de cine que sirve, que es útil y permite saber, si no a todo el mundo, al menos permite dialogar sobre ayer y lo que pasó como una causa de lo que pasa ahora. El tiempo nuestro es lineal y las cosas suceden unas detrás de las otras... 

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