domingo, 23 de febrero de 2020

DÍA EUROPEO DE LA IGUALDAD SALARIAL, 22 DE FEBRERO



Uno de los tipos más frecuentes y graves de violencia entre las personas es la económica. Se ejerce en muchas situaciones tales como los robos, los fraudes, los timos, las corrupciones, la explotación laboral y suele acompañar a la violencia de género en el hogar. La mayoría de las veces el autor de estas violencia económicas es hombre y en no pocas veces la víctima suele ser la mujer.

Cuando no hay motivos profesionales para diferenciar los sueldos se hace por puro machismo, ya sea tradicional o improvisado, ya se ampare en las leyes o en el egoísmo del hombre, que no del ser humano. El caso es que pasa el tiempo y esta brecha salarial no se subsana, persiste años tras año, firme, segura, de generación en generación, por los siglos de los siglos...

El Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, en su artículo 7 establece la igualdad salarial, aquello de que a igual trabajo igual salario, sin embargo no se practica, lo que arrastra desigualdades en todos los ámbitos que dice el Pacto en el salario, en los social (pensiones) y en la cultural (accesos).

El descrédito de los Días Internacionales está más que justificado, solo nos consuela que su efemérides sirva para demostrar la hipocresía, para demostrar lo que queda por hacer y lo urgente que es que se empiece. A menudo pienso que muchos hombres se enteran de las desigualdades reales, de sus privilegios solo si existen estos días y así, al menos, no pueden negarlo y si lo hacen se exponen a ser refutados rápida y sencillamente.

No hay excusas.

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