sábado, 3 de octubre de 2020

 ENTRE LA RAZÓN Y LA LOCURA

THE PROFESSOR AND THE MADMAN

Farhad Safinia, 2019


Todo es excesivo.

La empresa que emprende el protagonista, la violencia de los trastornos mentales, la justicia, la pobreza, las familias, el prestigio, las amistades, la cárcel, las palabras...en definitiva, el siglo XIX inglés.

Pocas veces nos paramos a pensar en cómo se hacen las cosas que utilizamos en la vida cotidiana. Sin embargo, de hacerlo, la tecnología ocuparía un imprescindible lugar entre las respuestas. 

En la generación de un diccionario no se suele pensar. Cómo, quién, cuándo y dónde se gesta la idea de recopilar palabras con su etimología y distintas acepciones a lo largo del tiempo. Todo un idioma recogido en unos cuantos volúmenes impresos. Apasionante.

La historia es real. Como casi siempre, le precede un libro. El objetivo de querer saberlo todo de la lengua inglesa es una empresa a la altura de querer saber curar la esquizofrenia, en un contexto decimonónico. 

Cuando se toma conciencia de tal envergadura y la imposibilidad de llegar a buen puerto con el objetivo marcado, aparece lo más original del guion, un giro desvía la trama hacia la historia paralela inconexa hasta entonces que veíamos desde el principio sin poder conectarlas. Se necesitan personas lectoras voluntarias que quieran escribir términos y referencias literarias para contribuir a la creación del Diccionario Oxford de la Lengua Inglesa. Un voluntario muy particular se convierte en el mejor  e imprescindible contribuyente para tal empeño, lo hace desde el psiquiátrico donde pasa su vida mientras esta le dure ya que ha sido juzgado y condenado por matar a un hombre como fruto de su locura.

Comienza una curiosa relación entre entre el responsable de crear el Diccionario y el enfermo asesino. Se les añade los minutos apasionantes entre la esposa del asesinado y propio asesino, las escenas sin palabras entre el guardián y preso, los escasos momentos de los experimentos mentales y de las relaciones familiares y profesionales del protagonista.

La Universidad de Oxford y un Psiquiátrico de Londres son el escenario donde Mel Gibson y Sean Penn representan al lingüista y al enfermo. Es este último quine lleva todo el peso emocional, muestra escenas de cordura y de locura, de arrepentimiento y gratitud, de humildad y culpa, de amor y de odio con su cuerpo, su cara y su voz (mejor verla sin doblar) lo suficientemente excesivas para que nos las creamos.  

Las relaciones entre la salud mental y el arte están más que tratadas en el cine. Esta película es otro caso más, verídico, de la cercanía entre lo que llamamos cordura y lo que diagnosticamos como locura. 

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