viernes, 11 de octubre de 2019

LAS HEREDERAS
Marcelo Martinessi, 2018

En Paraguay dos mujeres de 60 años, con problemas económicos, se tienen que separar precisamente por las deudas que no pagan. De una de ellas se encarga la justicia y acaba en una cruda situación humillante y deshumanizada como lo es vivir en las cárceles de mujeres en Sudamérica. La otra, sin tomar decisiones, se ve arrastrada por las circunstancias y vive experiencias que a su edad tienen consecuencias imprevisibles.

Las actrices despliegan todo un ejercicio de comunicación no verbal absoluto. Sus rostros, sus gestos, sus movimientos y la cámara discreta mostrándolo todo llenan la pantalla de silencio y emociones. A veces desolación, a veces ridículo y otras veces deseo. Sí, deseo sexual en la madurez entre mujeres.

La película ha recibido muchos premios, Ana Brun, la actriz principal también. Pero aunque los jurados de los festivales de cine nunca la hubieran premiado tiene un valor social más allá de lo artístico y cinematográfico que hace falta mostrar. Pocas veces las relaciones lesbianas son normalizadas y tratadas de manera real en el cine, de hecho pocas veces protagonizan películas.

En pleno siglo XXI, cuando se convocan con éxito huelgas feministas mundiales, nos resulta anecdótico ir al cine y ver una película de lesbianas.

El director trabaja perfectamente el contexto, por eso es tan buena la película. Los planos de las calles, de la casa, de la cárcel y especialmente del coche, recrean un ambiente preciso  para entenderlo todo. Además está lo que no se muestra y esto es muy importante para poder aceptar el final sin  reproches, sin conflictos. Resuelve bien la situación, la decisión, la vida.

Una vez más, gracias a Cineclub Chaplin por seleccionar esta película.

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