domingo, 14 de julio de 2019


LA FISCAL, LA DIPUTADA Y UNO CON FALDAS
A estas alturas del cambio climático, en pleno mes de julio en el hemisferio norte tirando al sur, casi cualquier cosa es posible.
Tenía razón Wittgenstein cuando afirmaba que el significado de las palabras estaba en el uso que se hace de ellas, que las confusiones y malos entendidos se pueden resolver echando un vistazo a las reglas del juego, en el contexto en el que se dicen las cosas, sobre todo en el que se hace lo que se dice. El lenguaje como una caja de herramientas.
Según el colectivo Clara Campoamor una fiscal que no se sabe la ley no debería ejercer (desde 2015 sólo a partir de 16 años se puede hablar de relaciones sexuales, por debajo de esa edad es violación). Sin embargo la fiscal del caso de la chica de 14 años y siete hombres no ha tenido en cuenta la ley a la hora de dictar sentencia. Más allá de su posición personal está ejerciendo un cargo muy importante y no debe desconocer las leyes con las que “juega” en su trabajo porque si usa mal “las herramientas” el resultado resulta que es injusto, ni más ni menos, que injusto. ¿La fiscalía cometiendo injusticia?
Según la diputada de Vox en Madrid no se debe consentir que una familia salga a la calle y vea espectáculos denigrantes en referencia a la fiesta del Orgullo. Sin embargo no se opone a mantener la pobreza en las calles, los hacinamientos en hospitales y colegios, los rituales religiosos cuyos participantes ocultan los rostros acompañados de velas y cadenas por la noche, no se opone a mantener edificios vacíos cuando faltan casas, ni a la suciedad por falta de inversión en limpieza, etc. El resultado de usar mal las palabras es que se rompen las reglas del juego y no se ejerce, en este caso, de diputada, persona que debe respetar la orientación sexual de cada cual y las reivindicaciones de aquellas que son discriminadas y excluidas por tener la que tienen. Entonces se practica la antipolítica.
Hay un señor con faldas que representa a la Santa Sede y dice cosas sobre Franco en público. Otra vez se violan las reglas del juego porque si representara a un estado normal podría entenderse que es diplomático o emisario incluso embajador, pero no es así, es nuncio. Así que su “juego” es otro y usa mal las “herramientas”. En España sabemos las estrechas relaciones del Vaticano con los Franco, porque son muchos estos, últimamente están apareciendo por todas partes. Precisamente por ese conocimiento que tenemos sobre la Curia y Franco, nada de lo venga de la iglesia nos resulta indiferente en este país. De hecho la propia iglesia marca el calendario escolar, las fiestas locales y otros “juegos” sociales de nuestra cultura.
A ver cuándo se arbitra bien aquí porque los juegos de la Justicia, de la Política y de la Iglesia no se están jugando bien y pueden confundir, cambiar las reglas o incluso modificar hasta ser otros los objetivos de los juegos en sí.
¿Habrá una Justicia injusta, una política antipolítica y una iglesia franquista? Digo ahora, en el siglo XXI, que el contexto es la clave según Wittgenstein…así no se puede jugar!!



No hay comentarios:

Publicar un comentario